Gran cantidad de las especies vegetales ornamentales de uso más frecuente en España provienen de Sudáfrica, país de gran similitud climática a la nuestra y reserva autóctona de las que vinieron aspidistras, sansevieras, esparragueras, saintpaulias y otras muchas, entre ellas el geranio ( Pelargonium). Hace unos años se instaló entre nosotros un huésped de los más incómodo, la mariposa africana, que en Sudáfrica está controlada por una serie de depredadores naturales pero que aquí campa por sus respetos comiendo y destruyendo a su antojo flores, tallos y plantas enteras de geranios.

Hoy, este insecto afecta los geranios de gran parte de la península ibérica. El ataque de la mariposa del geranio es muy fácil de reconocer, a simple vista observaremos una serie de mariposas pardas revoloteando alrededor de nuestras jardineras y macetas con geranios, de manera insistente y descarada, sobre todo en los días templados y cálidos. El adulto de Cacyreus marshalli es una mariposa de algo más de 20 milímetros de envergadura, con las alas de color castaño en la parte dorsal y de color gris jaspeado en la ventral, y un par de colas en las posteriores. Los huevos son blanquecino, muy pequeños y con forma esférica.

Tras la cópula, las mariposas africanas hembra realizan la puesta, depositando sus huevos preferentemente en los sépalos y brácteas de los geranios. A una temperatura de unos 20º centígrados y al cabo de una semana, de los huevos saldrán las orugas que perforan el sépalo y penetran en el capullo, o en el pedicelo de la flor ya abierta. A veces las orugas perforan la cutícula foliar y se comen el parénquima, convirtiéndose de este modo en minadoras, pero también pueden comerse las hojas.

Controlar esta plaga es difícil ya que el empleo de geranios para decoración facilita mucho su expansión. En caso de infestación masiva en nuestras plantas no hay que dudar en destruirlas por incineración. Si observamos la presencia incipiente de mariposas recurriremos a la poda y eliminación de todas las partes afectadas, que por suerte siempre son las superiores, y que reconoceremos por la flacidez de los tallos en los que el tejido vegetal ha sido sustituido por los excrementos de las orugas. Trataremos a nuestros geranios con insecticidas sistémicos y polivalentes.