Mejores técnicas de riego para plantas
El agua es tan importante para la hidratación de las personas como para las plantas, es un elemento fundamental para el desarrollo de cualquier especie vegetal, ya que le permite crecer en óptimas condiciones. Si no se riega con la frecuencia adecuada, las plantas podrían acabar muriendo. En principio, regar es algo tan sencillo como mojar la planta, pero conviene conocer las diferentes técnicas para distintos tipos de plantas. Por ejemplo, regar por inmersión está recomendado para ejemplares con hojas aterciopeladas o con tallos tiernos, la pulverización se utiliza en semilleros y esquejes, mientras que el riego convencional es apto para plantas que soporten humedad en el follaje. En cualquier caso, para regar de forma correcta es importante mojar de manera uniforme el sustrato, sin dejar estancamientos en la maceta.

El riego por inmersión es aconsejable para plantas que no resisten la humedad continua en sus hojas y la técnica consiste en sumergir la maceta (algo más de la mitad del recipiente) en un balde de dimensiones superiores que contenga agua. No es bueno que el tiempo de inmersión supere los 30 minutos. Para comprobar que el riego es efectivo y el sustrato está bien empapado, podemos hacer una pequeña prueba clavando un palo de bambú hasta el fondo de la maceta, lo mantenemos unos minutos en esa posición y extraemos con cuidado par ano dañar las raíces de la planta. Si al retirarlo observamos que tiene tierra adherida o manchas de color marrón, el sustrato está hidratado. Después de sacar el ejemplar del agua, debemos esperar un cuarto de hora a que la tierra drene el agua sobrante.

Por otro lado, la técnica del riego por vaporización se recomienda cuando no deseamos remover mucho la superficie del sustrato. Es frecuente hacerlo en semilleros, reducidos invernaderos y en el trasplante de esquejes. Para este tipo de riego, el pulverizador con una capacidad de 2 litros es la herramienta imprescindible, siempre que disponga de un conducto regulable para soltar el agua lentamente. Para el riego en general puedes usar agua de grifo es, siempre que no tenga un nivel alto de pH porque de sino el sustrato se alcaliniza.

Finalmente, la técnica más tradicional y natural es la de imitación a la lluvia, empleada para regar la mayoría de plantas. Consiste en verter agua sobre la superficie de la maceta para que se infiltre en la tierra y se hidrate. Aunque este método esté indicado para vegetales con hojas gruesas y carnosas que soportan el contacto con agua, no es recomendable mojarlas en exceso para evitar que se pudran. Procura también que no se acumule un exceso de agua sobre las hojas.