Multiplicación de arbustos por semillas
La multiplicación de arbustos es un método muy común en la jardinería ya que así podrás conseguir más ejemplares y todos ellos con las mismas condiciones, algo ideal si consigues el ejemplar perfecto. Los principales métodos para la multiplicación de arbustos son por semillas, por esquejes, por acodos, división de mata e injertos.

Hoy me gustaría centrarme en la multiplicación de arbustos por semillas, la cual tiene el inconveniente de que las plantas que se obtienen no son exactamente iguales que la original ya que el resultado es una combinación de los genes de las dos. Una de las grandes utilidades de este método es que puedes conseguir una combinación perfecta de dos especies distintas. Toma nota de los detalles de la multiplicación de arbustos por semillas:

– Recolección: las semillas se pueden comprar o recolectar. Si las compras tienen que ser de calidad, estar envasadas al vacío y que no se hayan caducado. Si las vas a recolectar has de tener en cuenta que tienen que estar totalmente desarrolladas.

– Romper el letargo: hay arbustos que necesitan un tratamiento previo para favorecer la germinación, mientras que hay otros que no lo necesitan y se pueden sembrar directamente. En las especies que necesiten el letargo deberás hacerles una estratificación fría (varios meses de frío a unos 4ºC), una escarificación (erosionar o rajar la capa externa de las semillas) o agua hirviendo (meterlas en agua hirviendo y luego en agua fría).

– Siembra y semilleros: lo normal es que esta multiplicación se haga en bandejas o macetas aunque también se puede hacer en el suelo. Si la haces en el suelo tendrá que estar muy bien preparado (mullido, suelto y enriquecido con mantillo o turba y arena). La época de siembra es la misma independientemente de en dónde la hagas, y lo más conveniente es que sea en otoño. Si lo haces en semilleros, puedes utilizar como recipiente bandejas de alveolos de plástico, bandejas de plástico planas, bandejas de corcho blanco con alveolos, bandejas de plástico con alveolos, macetas, jardineras, cajones de madera, cuencos… El recipiente que utilices tiene que tener agujeros en el fondo para poder tener un buen drenaje.

– Etiquetado: pon el los semilleros una tarjeta con la información de la siembra, como el nombre de la especie, la variedad y la fecha.

– Temperatura: tiene que ser constante y sin cambios drásticos ya que un golpe de calor o de frío puede echar a perder la germinación. El sustrato tiene que estar siempre húmedo pero nunca encharcado.

– Sustrato: utiliza un sustrato que sea limpio y fresco, sin recurrir a la tierra del jardín para los semilleros ya que puede tener algún hongo que no hayas detectado. El sustrato tiene que ser muy poroso para que se le saque un mayor provecho.