Multiplicación de cactus por semillas
La multiplicación de los cactus puede hacerse de una forma muy sencilla y además será muy baratito ampliar tu colección. El otro día escribí un artículo sobre la multiplicación de cactus por injertos y hoy lo haré sobre la multiplicación por semillas. Este tipo de multiplicación requiere un poco de paciencia pero en el fondo es muy sencillo, además de ser un proceso muy bonito. Haciéndolo por semillas conseguirás muchos ejemplares pero ninguno será exactamente igual a sus padres.

La gran utilidad de utilizar este método para la multiplicación es que hay algunas especies de cactus que solo pueden multiplicarse por semillas, además de que también se utiliza para conseguir híbridos de difernetes especies. Toma nota de cómo hacer la multiplicación de cactus por semillas:

– Semillas: lo primero será conseguir las semillas, que lo mejor es que sean de cosecha propia, esperando a que los frutos estén totalmente maduros ya que sino las semillas no lo estarán. Déjalas secar en un lugar en el que no haga mucho calor y quita cualquier resto de pulpa ya que pueden generar hongos. Cuando estén totalmente secas, guárdalas en un sobre de papel y pon el nombre de la especie y la fecha en la que las has recolectado. Un buen sitio para guardarlas es la nevera, especialmente en el sitio en el que se guardan las frutas y verduras ya que es menos frío que el resto.

– Época de siembra: la mejor época para sembrar es tanto la primavera como el verano, así que hay que conservar bien las semillas hasta ese momento. En otoño e invierno también se puede hacer, pero únicamente si hay calefacción y luz artificial para cuando germinen. La temperatura necesaria para que germinen varía en función de las especies, pero siempre suele estar entre 21 y 30ºC, todo lo no esté entre ese rango no hará que el cactus salga.

– Sustrato: es imprescindible que sea poroso y que tenga un buen drenaje ya que si no fuera así se pudrirían las raíces. Una buenz mezcla es la que lleve un 50% de mantillo muy hecho, 40% de arena de río y 10% de turba (preferiblemente rubia pero si no puedes conseguirla también vale la negra). Tienes que mezclarlo muy bien para que quede homogéneo.

– Recipientes: puedes hacer la siembra en tarrinas, botes plásticos, cajas, mini-ivernaderos, macetas, bandejas de alveolos, etc. Sea el que sea, es indispensable que tenga el fondo perforado para que pueda tener un buen drenaje.

– Siembra: lo primero es llenar el recipiente con la mezcla y que llegue hasta 1 centímetro del borde. Pon en el fondo piedrecitas o grava y mete ese recipiente en otro para que absorba el agua. Esparce las semillas de forma uniforme y si lo ves necesario ayúdate de una cucharilla. Cúbrelas con una fina capa de arena y presiona con una espátula para hundirlas en el sustrato húmedo (hazlo de forma suave). Cubre después con una tapa de plástico o un plástico transparente para mantener la humedad.

– Riego: deberás vigilar que siempre esté húmedo pero sin excesos.