El narciso de otoño
Ha llegado el momento en el que las espléndidas y decorativas flores que han ido floreciendo a lo largo de los calurosos meses veraniegos comiencen a debilitarse, a marchitarse y a perder su colorido. Por suerte, aún hay algunas plantas que nos ofrecen un poco de colorido durante esta época del año.

Una de ellas es el cólquico, también conocido como narciso de otoño o azafrán silvestre, una planta que pertenece a la familia Liliaceae con origen en el Cáucaso y Oriente que florece en los meses otoñales, aunque alguna flor puede comenzar a asomar ya a finales de verano. ¿Quieres conocer más detalles de esta planta silvestre?

El narciso de otoño

Características del narciso de otoño

El narciso de otoño es una pequeña herbácea perenne de cuyo bulbo nacen tallos de aproximadamente 20 o 30 cm y flores tubulares largas de color violeta, que cuentan con seis divisiones y cálices de gran tamaño con pequeñas manchas en su interior.

Esta planta perenne no es nada exigente en cuanto al suelo ni respecto al riego. De hecho, solo necesita mantener la tierra húmeda sin excesos. Además, aguanta bien si está ubicada a pleno sol y en lugares de semisombra.

El narciso de otoño

Una planta venenosa

Sin embargo, hay que tener cuidado porque se trata de una planta tóxica que tiene un efecto dilatador de los capilares sanguíneos, pudiendo llegar a paralizar el sistema nervioso central si se utiliza en dosis altas. De hecho, en niños pequeños el consumo de una sola flor de cólquico puede llevar a la muerta directa del pequeño. Se usa en la elaboración de fármacos para tratamientos para la gota y el reuma, y como astringente en trastornos intestinales. Por supuesto, el uso y la aplicación del cólquico están desaconsejados en preparaciones caseras.