Perejil: cultiva tú mismo el condimento de tus platos
La dieta mediterránea echa mano de muchas especias para condimentar sus mejores recetas, y es que algunas como el cilantro, el eneldo, el orégano o el perejil dan un toque de sabor distinto en todos aquellos platos que aderezan.

El perejil es uno de los más utilizados puesto que no encubre el sabor propio de los alimentos sino que ayuda precisamente a resaltarlo, además de tener propiedades curativas contra algunos malestares. Si quieres saber cómo cultivarlo tú mismo presta atención ¡y ponte manos a la obra!

Para empezar debes tener en cuenta que el perejil cultivable es el de hoja lisa, pues el de hoja crespa sirve solamente como planta ornamental.

El perejil se siembra durante todo el año. Antes de sembrarlas debes dejar las semillas mojadas unas diez horas antes, tras lo que ya podrás plantarlas a aproximadamente 1,5 centímetro de profundidad (como máximo) en una tierra rica en nutrientes que cuente con un buen drenaje que favorezca su desarrollo. Eso sí, plantarlas a pocos centímetros no significa que la profundidad de la maceta deba ser pequeña, pues la planta necesitará bastante más espacio para enraizar bien.

Esta semilla es de crecimiento algo lento, por lo que lo más probable es que tarde hasta los 40 días. Cuando la planta se esté desarrollando deberás ir podando los tallos y las hojas más débiles o marchitas para favorecer la persistencia y el mayor desarrollo de las otras, que son a las que realmente deben llegar los nutrientes.

En cuanto a la recolección, puedes ir cortando cada vez que necesites cuando la planta se haya desarrollado; si quieres ramilletes debes cortar la planta entera a ras de suelo siempre que los tallos midan unos 20 cm.