Plagas y enfermedades del rosal
Los rosales son plantas de una enorme belleza. Pero tienen un inconveniente, son muy sensibles a plagas y otras enfermedades causadas por hongos y parásitos. Estos hongos atacan a las plantas, tanto por el exterior como en su interior. En el caso del rosal, el oidio (mal blanco), es una de las enfermedades fúngicas más comunes, se detecta en forma de polvo gris que aparece en hojas, tallos y en las propias flores. Si el problema no es trato de raíz con un fungicida rico en azufre o con productos antioidios sistémicos, las manchas amarillean y las hojas se secan hasta caerse.

El mildiu es otra de las enfermedades más habituales en los rosales. La curación es algo más compleja y por eso es importante evitar que la planta se infecte. Para prevenir, debemos observar de forma regular el aspecto de la planta y buscar en las hojas la aparición de manchas amarillas, si notamos algo extraño siempre será bueno tratar el rosal con productos fungicidas específicos para este hongo. Si el mildiu se ha extendido, será necesario podar las partes afectadas para evitar que la infección se mate el rosal con gran rapidez.

Otro de los hongos más temidos es la roya, ya que produce diminutos bultos de color anaranjado en el envés de las hojas y en el tallo de la planta. Los tratamientos preventivos que se deben realizar son similares a los del oidio y el mildiu. Siempre que se detecte, se recomienda retirar las hojas dañadas y quemarlas para que no se extienda.

Por otro lado, tenemos las plagas producidas por insectos, destacamos el pulgón porque se manifiesta en las hojas cuando no lucen tersas, sino con forma curva y enrolladas. Otras plagas suelen crear una especie de líquido brillante que atrae a las hormigas y termina destrozando las rosas. Tampoco nos podemos olvidar de la conocida mosca del rosal que deposita larvas de color verde claro y se alimentan de las hojas de la planta.