Plantación y cultivo de Aloe Vera
Puede que el aloe vera no sea para algunos una planta demasiado bella como para plantar en su jardín o terraza, y es comprensible porque no encontrarás en ella una planta frágil ni dulce, sino más bien una especie robusta y algo salvaje.

Sin embargo, si eres un amante de lo alternativo empieza a plantearte cultivar esta planta en tu hogar, pues además de ser una especie no demasiado común en los hogares es perfecta si sabes cómo utilizarla para crear productos medicinales o estéticos naturales.

Las largas y anchas hojas de esta planta son carnosas y están repletas de espinas, por lo que no son demasiado recomendables si tienes pequeños en casa.

Si quieres sembrarla deberás hacerlo a partir de un acodo de unos 15cm de la planta madre. Además, estos acodos pueden alterar al desarrollo de la planta madre si no son retirados a tiempo, pues que absorben los ingredientes que deberían ser recibidos solamente por ésta.

Tras plantarla en tierra fértil y húmeda espera unos diez días antes de regarla, que es aproximadamente el tiempo que tardarán en curarse las heridas que le provocamos en arrancarla de la madre.

Por suerte, el Aloe Vera no necesita cuidados demasiado complicados ni que vayan a robarte demasiado tiempo. Este ejemplar debe estar en terrenos húmedos con un buen drenaje así como en lugares soleados, pues no soporta las temperaturas demasiado bajas.

Su riego no debe ser demasiado frecuente, si bien es importante que cuando lo realices lo hagas en abundancia. Para asegurarte de que necesita ser regada sólo tienes que meter un dedo y palpar si la tierra está húmeda o si por el contrario ya se ha secado y precisa agua.

Finalmente, se recomienda trasplantarlo y fertilizarlo una vez al año.