Plantar árboles frutales según la temperatura
Los árboles frutales son un precioso recurso para el jardín que además de darle un toque de lo más campechano nos benefician con jugosos frutos totalmente naturales que podemos tomar durante todo el año.

Sin embargo, no todos los árboles frutales permiten ser cultivados en cualquier tipo de climas, por lo que si te has encaprichado de plantar uno en concreto debes informarte antes para no cometer errores.

En general, se distinguen dos tipos de ejemplares en función de las temperaturas y la humedad que soportan: los que se adaptan mejor a climas fríos y los que van más con climas cálidos.

Por zonas con temperaturas frías entendemos aquellos lugares que están en riesgo de sufrir heladas durante los meses de invierno. En este tipo de climas no debemos plantar frutales de tipo tropical o subtropical, pues no sólo no produciría fruta (que es uno de los objetivos) o congelarían la que empieza a crecer, sino que además podría no sobrevivir al invierno. Puedes informarte de la época de floración del árbol que te interese y elegir plantas de floración tardía para salvar esos momentos de riesgo de heladas.

Algunas especies que suelen soportar estas temperaturas son el cerezo, el ciruelo, el arándano, la frambuesa, el manzano o las moras. Otras como el kiwi, el almendro, el olivo o la higuera no toleran heladas, aunque son frecuentemente cultivadas en estos climas.

Sin embargo, los climas cálidos en los que no hace suficiente frío en invierno pueden ser también perjudiciales para algunos árboles frutales que necesitan acumular frío durante el reposo invernal (desde el otoño hasta el final del invierno) para florecer adecuadamente más adelante. Árboles que dan frutos como los dátiles, la lima, el limonero, la mandarina, la naranja, el pomelo o el plátano podrían tener aquí problemas de brotación, tirarían yemas, producirían una floración escalonada y las ramas se desarrollarían mal, con pocas hojas y sólo en los extremos.