Plantas de interior y luz natural
Es de conocimiento universal que cada especie de planta requiere un entorno climático, lumínico y ambiental distinto para desarrollarse.

La luz, de hecho, es una de las necesidades más básicas de cualquier ejemplar independientemente de la cantidad o intensidad que precise, y es que los vegetales utilizan los rayos solares para generar sus propios nutrientes y desarrollarse con normalidad.

La ubicación del ejemplar en la estancia y la orientación de la misma en relación con cada especie en concreto son los principales factores que determinarán un mejor o peor desarrollo de las mismas.

– Especies: Deberás informarte de cada una de forma individual, pues para nada se puede generalizar con las plantas. En todo caso, un buen truco para saber la cantidad aproximada de luz que necesita es observar bien a la planta: Si sus hojas son verdes precisarán menos luz que las plantas con flor o follaje espeso, del mismo modo que si su textura es fina necesitarán (y soportarán) menos exposición que las más carnosas y gruesas.

Plantas de interior y luz natural
– Ubicación: Estas plantas no reciben la misma luz que las de exterior puesto que al traspasar el cristal de la ventana los rayos solares tienen una menor incidencia sobre ellas. Como es de lógica, entonces, cuanto más cerca se encuentre el ejemplar de la ventana más luz natural recibirá (hasta un metro recibe la máxima intensidad, pero a dos metros recibirá cuatro veces menos y a tres metros, casi una novena parte).

– Orientación: Del mismo modo que en el ámbito anterior, un ejemplar recibirá distinta intensidad según su orientación. En una habitación al norte recibirá pocos rayos solares de forma directa (por lo que hay que colocar las plantas cerca de la ventana), en una estancia al sur tendrá muchísima luz natural, al este las plantas se beneficiarán del sol de la mañana y al oeste durante las últimas horas del día.