Algunas plantas se adaptan a cualquier ambiente, su mantenimiento es muy sencillo y, lo mejor, no tendremos que hacer una gran inversión para llenar nuestra casa de color. Si decidimos incluir uno de estos pequeños ejemplares en nuestro hogar, respetaremos unas normas básicas y comunes para todos ellos. Buscaremos un emplazamiento bien iluminado, pero apartado de los rayos directos procedentes del sol. Trataremos de que las hojas no rocen con los cristales de las ventanas, pues podrían actuar como una lupa ocasionando graves quemaduras. En los días más cálidos, situaremos bajo el tiesto un plato lleno de agua y piedras o gravilla. Esta es la mejor forma de mantener la humedad que necesitan las plantas que se encuentran en flor sin que se pudran las raíces.

Aunque hay determinadas variedades que dejan de florecen al final de la primavera, la Primula obconica lo seguirá haciendo hasta mediados del verano. Forma una roseta uniforme de hojas redondeadas cubiertas por una suave pelusilla. Las flores, grandes y fragantes en diversos colores, crecen en ramilletes sobre tallos de hasta 30 centímetros de altura.

La Impatiens walleriana es una especie de rápido crecimiento con pequeñas pero abundantes flores, sencillas y dobles, en blanco, rojo o violeta. Muy fácil de cuidar ( los esquejes arraigan incluso en agua), no suele verse afectada por plagas, salvo los ácaros. La alegría de la casa florece mejor cuando las raíces se encuentran ligeramente enmarañadas. Por ello, la cambiaremos de maceta en primavera sólo si está saturando la capacidad del recipiente.

Con hojas pequeñas y flores blancas o rosa púrpura, el brezo ( Erica gracilis) es un subarbusto que en maceta no sobrepasa los 45 centímetros. Lo encontraremos en primavera e invierno. De forma ocasional puede decorar un interior cálido, pero si no lo devolvemos pronto a una estancia fresca, empezará a tirar las hojas.

El Chrysanthemum indicum es una especie enana de hábito compacto y flores en tono amarillo pálido que aparecen entre otoño e invierno o a principios de verano si ahora se le somete al forzado a base de una escasa iluminación. Pero en cuanto asomen sus primeros capullos dejaremos que reciba toda la claridad posible.

De origen sudafricano, la violeta del Cabo ( Saintpaulia iohantha) produce flores duraderas parecidas a violetas y hojas aterciopeladas en forma de corazón. El diminuto tamaño de algunos híbridos hace que sea apropiada para pequeños ambientes, como estanterías, mesas, alféizares,…

El Kalanchoe blossfeldiana es una mata herbácea perenne, de porte erguido, cuyas hojas carnosas forman un bello fondo para las flores, diminutas y de colores encendidos en rojo, amarillo, naranja, etc. Su mejor presentación se logra formando grupos en terrinas o cestas.