Plantas en peligro de extinción
Todos sabemos que las plantas son la base de la vida en la Tierra, todas ellas forman la exuberante vegetación que nos proporciona aire para respirar, agua potable, alimentos, combustible y medicinas. Sin embargo, actualmente muchas especies están amenazadas. Así lo demuestran diversos estudios sobre el medio ambiente, se ha detectado un aumento del número de especies en peligro de extinción. Por desgracia, España es el país con mayor biodiversidad de Europa.

Se estima que el 20% de las plantas están al borde de desaparecer, una cifra similar en gravedad a la de los animales. Están reconocidas unas 380.000 plantas a nivel mundial. Pero hasta este momento, la lista roja de especies amenazadas sólo cubría el 3% de las especies. Es decir, una gran cantidad de especies están a punto de desaparecer sin que nadie haga nada para evitarlo. Puedes consultar este mapa.

El problema siempre es el mismo, el uso insostenible de estos recursos naturales. Por ejemplo, un caso muy evidente es el de Indonesia, donde la producción de aceite de palma para las industrias de los países más desarrollados supone la destrucción de enormes extensiones de selva virgen. Sin embargo, en determinadas zonas, la desaparición de especies es francamente alarmante. El dato más significativo es que más del 90% de la selva Atlántica de Brasil se ha deforestado y modificado para nuevos usos humanos. Esta selva posee unas 20.000 especies, aunque muchas de ellas ya quizás son inexistentes.

Otra preocupación creciente es que desaparezcan especies de plantas antes incluso de descubrirlas, en ese caso se perderían las posibles propiedades medicinales u otros fines de interés para la humanidad. El tema de la alimentación es también crucial, con la reducción de la diversidad: el 80% de las calorías consumidas en el mundo derivan tan sólo de 12 especies de plantas. Esta situación hace que sean explotadas de forma poco convencional.

Por no hablar de la tala incontrolada de árboles, de las cuales las empresas madereras hacen uso para fabricar muebles. En cualquier caso, nos estamos cargando la naturaleza de una forma salvaje y lo peor es que no hay marcha atrás.