Plantas enredaderas
Se conocen como plantas enredaderas aquellas especies que escalan y van enrollándose por aquellas superficies cercanas, también llamadas plantas trepadoras porque se caracterizan por un rápido crecimiento, en apenas unas pocas semanas, pueden llegar a cubrir los alrededores de donde fueron plantadas garantizando la intimidad y llenando de vegetación cualquier espacio exterior, son bastante frecuentes en jardines con fachadas.

Estas especies forman un grupo muy variado, se pueden utilizar también para cubrir pérgolas en las terrazas, e incluso enrollarse a una columna en el interior de la vivienda para darle un toque verde al espacio. Aunque lo ideal es sembrarlas cavando un hoyo bajo tierra que tenga un diámetro aceptable para desarrollar sus raíces. Al mismo tiempo estas enredaderas se deben de plantar separadas entre sí (con un mínimo de dos o tres metros). En un primer momento, cuando están recién plantadas puede parecer que quedan desperdigadas, a luego verás que el resultado es óptimo porque de no hacerlo así enseguida se cruzaran sin ningún orden.

Lo más habitual para las enredaderas es sitúalas junto a un muro o valla del jardín, en este caso conviene que se planten a una distancia prudente de la pared, procurando que haya un hueco considerable desde la misma. Son ideales para crear jardines verticales. Con respecto al terreno es necesario que la tierra sea fértil, y seguro que le vendrá bien que se enriqueciera con abono, ya sea orgánico o natural, puesto que aportará una buena dosis de energía necesaria para crecer fuertes.

Finalmente, para que estas especies crezcan derechas se puede recurrir a atar sus ramas, mediante cuerdas o hilos en el caso de las vallas metálicas o de rejas, mientras que si se fijan en un muro puedes sujetar las mismas con escarpias que sirvan para fijar las ramas de modo que puedan crecer con una dirección, e impida que la enredadera pierda el rumbo deseado. Sin embargo, lo ideal es que su crecimiento sea completamente natural sin forzarlo.