Poda de formación de plantas y arbustos
La poda es uno de los cuidados más básicos de nuestras plantas y arbustos, y es que es necesario controlar el tamaño de aquellos ejemplares más grandes si queremos que se mantengan en la justa medida para que continúen desarrollándose en nuestro hogar.

De este modo, las podas se llevan a cabo con el triple objetivo de no entorpecer el paso manteniendo la planta a cierta distancia del suelo, solidificar las ramas alrededor del tronco y proporcionarle aquellas formas artificiales que teníamos en mente (cuadradas, redondas, en pirámide, etc.).

Nada más plantar tu ejemplar o en el momento en el que creas que se encuentra en pleno desarrollo ya deberás llevar a cabo la primera poda para mantener la copa del árbol a cierta altura del suelo, lo que a partir de entonces seguramente deberás hacer durante los próximos diez años.

Deberás centrarte en eliminar las ramas más bajas de la planta o árbol para mantener la copa a la altura deseada, aunque si también te has hecho a la idea de unas dimensiones determinadas para el ejemplar y crees que se están sobrepasando también puedes comenzar a cortar algunas de sus ramas superiores o laterales. No obstante, es preferible que no quites más de un metro y medio de ramas alrededor de la planta, pues ésta necesitará la savia que producen sus hojas para el correcto desarrollo de las ramas y troncos.

Una vez se consiguen las dimensiones deseadas en la copa del árbol deberás escoger las que serán las ramas principales del arbusto, para lo que deberás escoger las ramas mejor dispuestas y formadas teniendo en cuenta también que salgan desde distintos puntos del tronco. No obstante, si consideras que alguna de ellas se encuentra desproporcionada lo mejor será que la despuntes para equilibrarla con el resto.