Poda del almendro
Los almendros no solamente regalan unos deliciosos frutos para el paladar sino que además resulta uno de los árboles más hermosos para nuestro jardín.

Sin embargo, además de los habituales cuidados que precisan para desarrollarse a la perfección estos ejemplares son algo exigentes en lo que a la poda de sus tallos se refiere.

De hecho, el almendro precisa hasta tres tipos de podas distintos debido al hecho de que su frondosidad puede conllevar un menor desarrollo de sus frutos… Así que ya sabes, si quieres conocer sus podas fundamentales no dejes de atender a lo que te contamos.

La poda del almendro puede ser cada año o cada dos años según su desarrollo y debe llevarse a cabo generalmente tras la recolección de sus frutos.

Poda del almendro
De formación

Depende básicamente de la edad de tu ejemplar:

- Primer invierno: Corta las ramas principales por la parte superior de la yema alrededor de unos 60 cm.

Segundo: Escoge 3 ramas de más de 40 centímetro para que ejerzan como ramas ‘madre’ del árbol con una separación de unos 15 cm entre ellas. Corta los brotes no seleccionados.

Tercero: Hay que ‘limpiar’ la planta eliminando las ramas interiores, las largas o las que hayan crecido mal.

Cuarto: Haz una poda para aclarar al ejemplar de las ramas secundarias.

De producción
Se realizan tras el cuarto año, cuando tu labor consiste en mantener las plantas que producen frutos y eliminar las que no lo hacen. Para ello deberás eliminar los chupones, podar las ramas demasiado largas para que llegue la iluminación a todas sus zonas y cortar solamente una quinta parte de las ramas que dan frutos.

La poda de producción también debe servir para mantener la forma del árbol y para eliminar las zonas muertas o las afectadas por plagas o enfermedades.

De renovación
Se realiza solo en árboles muy viejos y consiste en cortar del todo las ramas madre con el objetivo de renovarlas, si bien este rejuvenecimiento será solamente temporal.