Podas de frutales de hueso
Todos los árboles necesitan diferentes cuidados para poder conseguir sacarles el máximo provecho, especialmente si son árboles frutales ya que así se conseguirán más frutos. Hoy me gustaría escribir sobre los frutales de hueso y el tipo de podas que debes hacerles para poder mantenerlos en la forma correcta y que así las ramas viejas no entorpezcan el crecimiento de las nuevas.

Entre los frutales de hueso se engloban el melocotonero, nectarina, albaricoquero, ciruelo, cerezo, almendro o guindo, entre otros. Toma nota de las podas que puedes realizarles a los árboles frutales:

Poda de Formación

Es imprescindible ya que su objetivo es conseguir que el árbol tenga la forma adecuada. Se hace desde que se planta el plantón joven, desde que tiene 1-2 años y hasta los 3-4 años de la plantación. Cuando el árbol ya está formado no es necesario volver a realizar esta poda, haciendo a partir de este momento las dos de las que hablaremos a continuación, que son la de limpieza y la de fructificación.

Poda de Limpieza

Este tipo de poda se lleva a cabo en todas las especies frutales y todos los años de vida, aunque únicamente sea un pequeño repaso para eliminar un par de ramas que se hayan secado. Se trata de limpiar el árbol de ramas que estén secas o estropeadas, y la mejor época para hacerla es durante el invierno, aunque si ves que en verano crecen demasiado también puedes podarlas.

Poda de Fructificación

Esta poda es la que se hace cuando el árbol ya ha alcanzado su tamaño definitivo, una vez que ya se ha formado totalmente y está dando frutos. En el tercer y cuarto año se hace al mismo tiempo que la poda de formación, aunque en este caso se intenta dejar sitio quitando los elementos que ya han fructificado para que comiencen a salir otros nuevos.