podas-necesarias-otono

Hasta que vengan las heladas del invierno no hay riesgo para que metamos la tijera lo necesario para mejorar la estética de nuestras plantas. Tanto las ramas muertas, demasiado largas o rotas, como los chupones y las hojas y flores marchitas pueden retirarse para sanear nuestros ejemplares. Los cortes deben ser limpios, sin desgarros y las herramientas deben estar desinfectadas para evitar el traspaso de enfermedades dentro de nuestro jardín. Para ello podemos impregnar con alcohol las cuchillas, actuará como desinfectante y se evaporará rápido, por lo que no perjudica a la planta.

Una vez que nuestros arbustos tallados con formas ornamentales han tomado su apariencia definitiva, necesitan recortes periódicos para que no se desfiguren. Pero en climas muy fríos no debemos podar después de mediados de otoño; los nuevos vástagos no tendrían tiempo de madurar y morirían helados. Sólo con temperaturas suaves es posible tallar mientras las plantas continúen creciendo.

Algunos arbustos injertados, como la rosa, el rododendro o el hamamelis, producen tallos debajo del injerto, ya sea del tallo ( vástago de agua) o de las raíces ( chupón). Hay que eliminarlos en cuanto lo detectemos porque competirán con el árbol o arbusto por el agua y los nutrientes. Tiraremos de ellos sin dañar la planta o los cortaremos con las tijeras lo más cerca posible de su nacimiento.

Muchas plantas son, hasta mediados de otoño, todavía restos del verano: rosas, dalias, zinias, etec., y lucen junto a los ásteres y otras plantas de nueva brotación. Cortaremos todos los tallos con flores marchitas de las vivaces herbáceas y limpiaremos los arriates para retirar el follaje y las plantas que queden. En las anuales, eliminamos también los capítulos marchitos a no ser que necesitemos las semillas para nuevos cultivos.

La siega es necesaria durante todo el periodo de crecimiento del césped, desde principios de primavera hasta mediados de otoño, con un o dos adicionales ligeras ( o más si la temperatura es suave) a finales de otoño y en invierno. Ahora lo dejaremos más espeso para proteger las raíces ante una bajada de la temperatura. Procuraremos no dejar el césped a menos de 5 milímetros de altura, porque se debilitaría.

Las trepadoras que forman emparrados deben ser descargadas, para evitar que el espeso enredo de las ramas retenga bloques de nieve. Podaremos los vástagos más leñosos y gruesos a nivel del suelo. Los setos perennes deben ser terciados durante el primer año después de plantado. Conseguiremos que las yemas basales crezcan vigorosas y compactas e impediremos que se despueblen por abajo.