Poner a punto la piscina
Con la llegada del buen tiempo se inicia la temporada de chapuzones, es momento de refrescarse en la piscina. Si eres uno de los afortunados que disponen de un jardín con piscina, seguro disfrutarás de un verano pasado por agua. Pegarse un baño es de lo más refrescante. Sin embargo, antes de sumergirte, es probable que debas realizar una limpieza. A continuación, te detallamos los pasos a seguir para la puesta a punto de tu piscina.

Lo primero que debes hacer es comprobar los filtros y mecanismos para evitar problemas. Antes de llenar la piscina, tienes que revisar el estado de la depuradora, la bomba y los skimmers, es importante que todo funcione correctamente. A continuación, si el agua está en malas condiciones deberás vaciarla. Para ello, normalmente las piscinas disponen de desagüe. En caso contrario, deberás usar la bomba de filtro o sumergible para drenar el agua hacia el exterior, con el consecuente despilfarro.

Una tengamos la piscina sin agua, revisa su estructura por completo. Comprueba que no hayan grietas o defectos, ya que podrían provocar filtraciones o roturas. Si existen desperfectos en el revestimiento, tendrás que sellarlos con cemento blanco. También es muy probable que se hayan desprendido algunos azulejos, por lo que se deberás proceder a su colocación mediante masilla especial. Si estas reparaciones te superan, lo ideal será contactar con un técnico.

Después de las reparaciones pertinentes y ver que las tuberías no tienen problemas, debes efectuar una limpieza en profundidad de toda la piscina. Casi con total seguridad, la suciedad se habrá acumulado en las paredes. Si no dispones de un robot limpiador, no te quedará otra que realizarlo de manera manual con cepillos y un aspirador potente. La tarea básica consiste en frotar con un desincrustante. Finalmente, trata las paredes con un alguicida, con el fin de evitar la formación de algas y hongos, ya que suelen provocar infecciones en el agua.

Para terminar ya sólo quedará llenar la piscina con agua, no lo hagas con ningún otro líquido. Posteriormente debes realizar una cloración para desinfectarla por completo y eliminar las posibles bacterias. Después del cloro, añade un producto antialgas. Antes de comenzar los baños, hay que controlar el PH del agua que estar entre el 7.2 y el 7.6. Esto es importante para evitar irritaciones y escozor de ojos.