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El frío puede causar grandes pérdidas en nuestro jardín si no somos previsores. Durante el verano hemos propiciado el crecimiento y desarrollo de nuestras plantas, abonando y regando abundantemente. Incluso habremos tenido la precaución de proteger de las altas temperaturas y la insolación extrema algunos ejemplares para que pudieran vivir en las mejores condiciones. Pero al cambiar de estación las condiciones ambientales se modifican radicalmente. Aquellas plantas que lo pasaban peor con el calor ahora están en su mejor momento y deben ser de nuevo expuestas a los rayos del sol; las que florecieron durante la pasada temporada han cumplido su ciclo y necesitan de un descanso merecido. Es el momento de actuar para seguir teniendo un jardín pleno y disfrutarlo durante más tiempo.

Ahora que los días se acortan nuestras plantas necesitan toda la luz que el día les ofrece. Por eso, si en verano utilizamos protectores para el sol en nuestros invernaderos y cajoneras para bajar la temperatura interior, por ejemplo pinturas blancas, encalados o mallas, es el momento de quitarlos. Y a finales de otoño, colocaremos materiales aislantes que protegerán del frío esto habitáculos.

Averiguar las condiciones de nuestro suelo, es decir, el grado de acidez, arcillosidad, humedad, fertilidad, etc., por si fuera necesario corregirlo antes de efectuar la plantación. Si el medidos de pH indica que la acidez es alta, elegiremos especies como rododendro, azalea o brezo, o bien se puede esparcir y mezclar cal en polvo. El estiércol fermentado y la tierra de brezo acidifican los suelos muy alcalinos.

Muchas especies se plantan en otoño. Un mes antes deberemos haber layado y volteado a 20 cm de profundidad y limpiado los residuos. Después agregamos arena, abono orgánico del tipo estiércol, compost o mantillo bien descompuesto y un fertilizante mineral equilibrado de descomposición lenta. Cavar mejora también los hoyos de los árboles y arbusto y las trincheras para los setos.

Los días y las noches cada vez más frescas anuncian el riesgo de heladas. Es fundamental trasladar todas la plantas delicadas, sobre todo las vivaces y arbustivas, como los geranios, las fucsias, las drácenas y las margaritas, a un invernadero para resguardarlas del frío. El nuevo sitio debe ser fresco y luminoso y regaremos sólo para evitar que el sustrato se seque. Arrancar y plantar en macetas las plantas que hayan pasado el verano en macizos de flor y ponerlas a cubierto lo antes posible es bastante recomendable. Podaremos las ramas y hojas dañadas o enfermas.