Las aves son muy importantes para el jardín y aportan belleza pero a veces se transforman en huéspedes molestos por su alimentación herbívora. El primer invento del agricultor en su lucha por proteger la cosecha fue el espantapájaros. Se trata de una especie de muñeco con forma y tamaño similar al de una persona que se pone en las proximidades de los árboles o en los sembrados para ahuyentar a los pájaros. Actualmente podemos utilizar otros sistemas, manuales o mecánicos para evitar el ataque de los pájaros a nuestras plantas.

Todos los frutos de la huerta son sus principales objetivos a la hora de buscarse sus sustento. El mirlo, por ejemplo, es una enamorado de los que están a punto de madurar, hasta el punto de que los sustituye por las lombrices, su menú preferido. De color oscuro y pico amarillo, prestaremos especial atención si vemos al mirlo macho merodeando entre nuestros frutales. También causa gran daño el camachuelo, que devora las yemas de los árboles frutales, las frambuesas, los guisantes o la hojas de las coles; el zorzal común y el el zorzal real, que prefieren las manzanas, las uvas pasas y las bayas son otro ejemplo de pájaros frugívoros.

Otras aves prefieren las semillas. El pequeño piquituerto, por ejemplo, se alimenta de forma casi exclusiva de las semillas de Coníferas, de los piñones. El camachuelo común, caracterizado por su pecho color rojo muy llamativo, es también muy nocivo para los cultivos del jardinero, porque consume una gran variedad de especies de semillas diferentes.

El verderón común es un habitual de los jardines y parques urbanos. Sólo le gustan las bayas, los capullos y las semillas, es decir, una alimentación casi exclusivamente vegetariana. Lo reconoceremos por su silueta redondeada, su cabeza grande y una forma de moverse bastante torpona. Es de color verde oliva, con reflejos pardos en el dorso y amarillos en la parte inferior del cuerpo.

Según la legislación vigente, no es posible eliminar los pájaros mediante método alguno. Por ello, tendremos que utilizar elementos disuasorios y repelentes que sean lo más duraderos posible. Para conseguir mejores resultados es conveniente cambiar los sistemas habitualmente. Los repelentes mecánicos son los más utilizados, aunque también existen otros eléctricos ( cables de bajo amperaje, ultrasonidos) y químicos ( cebos). Las maquetas de enemigos naturales de las aves, como serpientes y búhos, dan excelentes resultados.