Proteger los rosales en invierno
Grandes, pequeños, trepadores, en jardineras… Sea como sea nos encantan los rosales, esas preciosas plantas decorativas que nos regalan las más hermosas y aromáticas flores símbolo del romanticismo.

Precisamente por eso queremos mantenerlas perfectas todo el año, incluso durante los meses más fríos que ya se acercan a pasos de gigante.

Si quieres que tus rosales no sufran los estragos del invierno toma nota de los consejos que te dejamos en el siguiente artículo.

En realidad no todos los tipos de rosales necesitan una protección demasiado específica, pues algunos como los ejemplares arbustivos son generalmente bastante resistentes al frío. Sin embargo los híbridos, los ejemplares en miniatura, las trepadoras y los tallos sí que requieren unos cuidados más específicos.

Habrá que proteger estas plantas en el mismísimo momento en que comiencen a sufrir los estragos de las heladas: sería un error cubrirlas antes con uno de esos plásticos protectores puesto que la excesiva humedad las estropearía y haría que se pudriesen.

Aún así, en el caso de que optes por colocarlo no olvides hacer pequeños agujeritos por toda su superficie para que la humedad no se condense en el interior.

La zona de la planta que más deberás proteger son las raíces, pues son la parte más sensible de la planta. Para hacerlo la mejor opción es hacer lo que se conoce como ‘aporcar’, que es en realidad algo tan sencillo como remover la tierra para amontonarla alrededor del pie del rosal; deberá ocupar de 3 a 15 centímetros de altura en función del tamaño de la planta y nunca acercarse demasiado a las ramas.

Otra buena idea para resguardar las raíces del frío es colocar un poco de paja en la base de la planta (serraje o compuesto, no de la tradicional) o algunas ramas de pino.

Noviembre es una buena fecha para hacer un repaso de tus rosales y prepararlos para el invierno mediante una ligera poda que retire hojas y flores muertas y que reduzca un poquito el tamaño de los tallos.