Qué es la lombricultura
Para cultivar alimentos o sembrar todo tipo de plantas ornamentales siempre hemos recurrido a todo tipo de abonos y fertilizantes. Sin embargo, este enriquecimiento se ha realizado siempre de forma completamente natural por las lombrices de tierra, unos pequeños animales de 7 centímetros que a muchos les parecen repulsivos.

Estos invertebrados se crían ahora en espacios espacialmente dedicados a ello para poder generar uno de los abonos más eficaces que existen en la actualidad. Estamos hablando de la lombricultura o vermicultura, una actividad que está favoreciendo a muchas empresas especializadas en abonos químicos. Pero, ¿en qué consiste este procedimiento?

En qué consiste la lombricultura

La lombricultura consiste en la transformación de los desechos orgánicos (estiércol, restos de plantas…) en humos mediante la cría intensiva de lombrices de tierra. Gracias a esta técnica se pueden reciclar estos desechos orgánicos para obtener materia orgánica y proteínas, ya que las lombrices sirven para alimentar peces, aves y cerdos, entre otros.

Qué es la lombricultura

Las lombrices

Las lombrices se alimentan de materia orgánica y son muy prolíficas, especialmente la lombriz roja, que vive en grandes densidades. Estos pequeños animales viven en grandes densidades, se reproducen en cautiverio, son muy voraces y aceptan todo tipo de desechos orgánicos. De hecho, cada día comen el equivalente al peso de su cuerpo, del que el 60% lo expelen en forma de humos. Así que si un kilo de lombrices se alimenta diariamente con un kilo de materia orgánica de desecho, se obtienen unos 600 gramos de fertilizante.

Ventajas de la lombricultura

Una de las ventajas de la lombricultura es que es una actividad de baja inversión, además de ser de mínimo riesgo, fácil administración y alta rentabilidad por los beneficios múltiples que se obtienen. Pero eso no es todo, se trata de un producto no contaminante, mejora la estructura del suelo al favorecer una mejor retención de la humedad y estabilizar el pH y aumenta la resistencia de los cultivos frente a las enfermedades y las plagas. Además, las lombrices se adaptan a todos los climas, siempre y cuando se controlen los factores de humedad y temperatura.