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En otoño se puede plantar prácticamente de todo, desde bulbosas y bienales hasta rosas y árboles caducifolios. Al ser una estación tan apropiada para la plantación es muy interesante aprovechar esta época para el establecimiento de nuevas especies, ya que se aclimatarán con facilidad y podrán tener un tiempo de reposo durante el frío invierno. Siempre tendremos en cuenta que el otoño puede acortarse por razones meteorológicas, por lo que tendremos más en cuenta las condiciones reales que las fechas establecidas habitualmente.

Como el suelo conserva algo de calor, el asentamiento de setos y Coníferas es ahora más fácil. Encontraremos ejemplares con raíces desnudas en los centros de jardinería, que salen más baratos que los que vienen en contenedores o macetas. Cavamos una trinchera a 25 cm de profundidad y extendemos abono orgánico. Calcularemos una separación entre plantas de 40 cm para que no tengan problemas de espacio. Tras la plantación se recomienda podar los arbustos para que adquieran una buena forma.

En octubre se abre el plazo para sembrar el césped en los climas templados, siempre que hayamos preparado el terreno en la estación anterior. En el resto, lo más que podemos hacer son las labores preliminares para la siembra en primavera. Están permitidas todas las reparaciones de hoyos, calvas, amarilleos, etc. y también la colocación de plantas de césped o tepes sin problemas.

También encontraremos en los viveros rosas a raíz desnuda. Podemos instalarlas en nuestro jardín hasta finales del invierno. Al decidirnos por una u otra variedad, no sólo nos fijaremos en su color, forma y fragancia, comprobaremos también que sean resistentes a las enfermedades. Tras la compra hay que quitar las raíces dañadas, acortar el resto y meterlas en un cubo con una pasta de agua, estiércol y tierra de jardín para que le arraigo sea más rápido y exitoso.

Aquellas bienales que plantamos en la primera quincena de octubre deben ser repicadas ahora. Más tarde no les dará tiempo a establecerse, por lo que pensamiento, primaveras, miosotis, claveles de poeta y demás serán nuestro objetivo. Ya sea procedentes de las siembras del verano o compradas en tiesto, les buscaremos un hueco en un macizo bien abonado y con buen drenaje. Conseguiremos el mejor efecto separando las plantitas unos 30 cm y reuniéndolas en grupos de tres.