Realizar una poda de mantenimiento
Siempre viene bien hacer una poda de mantenimiento ya que conseguiremos eliminar todo aquello que estorba o de mal aspecto a la planta, por ejemplo ramas secas o rebrotes que puedan aparecer a la altura de la base. En algunas especies de árboles, el podar también sirve para evitar las flores o frutos, ya sea porque pueden producir alergias o porque ensucian mucho el suelo del jardín. Para realizar la poda de mantenimiento, podemos aplicar dos técnicas muy simples:

Aclareo de ramas
El objetivo de este tipo de poda es reducir el ramaje de la copa para sea menos denso. Con el paso del tiempo, las ramas crecen y se enredan entre ellas, esa acumulación de vegetación impide la entrada de luz al interior de la copa. Con la poda conseguirnos dar más luz al interior sin modificar el tamaño de la copa. Lo que tenemos que tener en cuenta es que el aclareo no debe ser demasiado excesivo, ya que quitar de golpe una gran cantidad de ramas y hojas pueden lastimar el árbol, debilitándolo y haciéndolo más propensos a los hongos. Por ese motivo se recomienda no dejar pasar varios años entre cada poda, sino mas bien hacerla todos los años a modo de mantenimiento, así serán pocas las ramas que deberemos cortar y el árbol crecerá con mucho más vigor.

Reducción de copa
Esta poda se suele realizar cuando el árbol ha crecido demasiado, ocupando el espacio que no le corresponde, como tocar cables, impedir el paso de la gente, acercarse demasiado a las ventanas de la casa o invadiendo el jardín del vecino. Esta reducción se realiza cortando la rama sobre la axila de una de sus ramitas laterales. Esta poda conviene realizarla cada una par de años, de esta forma las ramas que se cortarán serán de un diámetro más reducido y cicatrizan mucho mejor que las ramas más anchas, aparte de que el trabajo será mucho menor.