Recolección y secado de flores y plantas
Últimamente es muy frecuente ver en las casas ramos de flores secas. Sin embargo, ya hace años que los habitantes de las casas de campo los usaban como decoración, aunque ellos solían colgarlos de las vigas de madera. Un ramo de plantas silvestres es una solución ideal para adornar cualquier rincón de la casa; además es duradero y necesita muy poco mantenimiento: sólo quitarle el polvo con un plumero, soplando sobre él o agitándolo muy suavemente. Como cualquier trabajo realizado con plantas secas, una vez acabado se colocará apartado de la luz solar directa, para que ésta no altere su color.

Si elegimos plantas silvestres hemos de tener en cuenta algunas condiciones que deben cumplirse en su recolección: ésta se hará a primeras horas de la mañana, nunca durante las horas más calurosas. No se recogerán plantas que estén muy húmedas.

Se atan las plantas deseadas en pequeños manojos, cada uno con ejemplares de la misma especie. Es preferible usar cordel o hilo en vez de goma, ya que ésta puede interferir en el proceso de secado de los tallos. A continuación se cuelgan, siempre boca abajo, en un lugar aireado de nuestra casa, apartado de humos y calor excesivo (antiguamente se realizaba el proceso en las buhardillas de las casas de campo); también es muy importante que los ramitos estén expuestos lo menos posible a la luz solar directa, ya que ésta influiría negativamente en su color, alterándolo. Hay que mantener los ramos separados los unos de los otros, a fin de que se sequen correctamente.

El tiempo de secado varía notablemente en función de diversos factores: la época del año, la humedad ambiental, el tipo de planta… En un plazo que puede ir desde unos pocos días a tres semanas ya tendremos las plantas listas para ser usadas.