Regar y fertilizar con la técnica del fertirriego
Regar al mismo tiempo que fertilizar el suelo es posible, aunque hasta ahora quizá no te lo hubieses planteado. Te estamos hablando de una técnica conocida como fertirriego, fertigación o fertirrigación que consiste en aplicar los fertilizantes sólidos o líquidos a través de los sistemas de riego tradicionales. De este modo se utilizará para regar un agua enriquecida con nutrientes que han sido previamente diluidos en ella.

Muchos invernaderos utilizan esta técnica puesto que supone sacar más provecho del fertilizante, que en vez de ser aplicado directamente sobre la tierra de los distintos espacios es distribuido mediante el agua: pueden ser minerales, orgánicos o aguas residuales no contaminantes.

Entre las ventajas de la fertirrigación está un reparto más racionado de los fertilizantes en comparación con la fertilización tradicional, lo que favorece una nutrición de las plantas más eficiente y por tanto con mayor rendimiento tanto de la tierra como de los frutos que ésta da. Uno de los puntos más importantes es el del ahorro del agua, pues se utiliza únicamente la cantidad necesaria que además la planta aprovecha por completo. Además, el fertirriego está considerado como una técnica propia de la agricultura sostenible.

Sin embargo, también es cierto que hay que conocer bien la técnica si no queremos conseguir el efecto contrario. Además de tener muy en cuenta las buenas condiciones del agua, los fertilizantes deben cumplir tres características concretas: ser solubles, puros y compatibles, que pueden ser líquidos o bien sólidos.

Los fertilizantes líquidos no necesitan ningún tratamiento antes de su uso, por lo que suelen ser más prácticos y más utilizados que los sólidos, que evidentemente deben disolverse previamente al riego. Para la preparación del fertirriego con sólidos te recomendamos pregutnar en tu tienda de jardinería de confianza, pues existen muchos factores a tener en cuenta como por ejemplo la solubilidad del fertilizante.