Reproducción de las orquídeas
Las orquídeas son, a mi juicio, una de las plantas más bonitas que hay ya que sus flores pueden llegar a ser realmente espectaculares. En cada flor se producen miles de semillas así que hay plantas que incluso pueden llegar a generar millones. Sus flores son muy vistosas y en la misma flor pueden convivir ambos sexos. La reproducción de las orquídeas por semillas es un poco complicada para quienes no tengan mucha experiencia, pero con paciencia y haciendo un esfuerzo conseguirás hacerlo de forma efectiva.

Las semillas casi no tienen sustancias de reserva, con lo que necesitan asociarse rápidamente con un hongo para poder sobrevivir (con un hongo del género Rhizoctonia). Los insectos hacen que se desarrollen los tubos polínicos ya que se sienten atraídos por el olor o la forma y se acercan a ellos, trasladando así la masa de polen al estigma. De esa forma sucede la fecundación y poco a poco van creciendo miles de semillas que se diseminarán en el entorno.

Algunas de esas semillas que van creciendo se vuelven fértiles y otras serán estériles, y las fértiles son las que necesitarán la simbiosis con el hongo para dar lugar a más orquídeas y conseguir así una mayor diversidad. Estas plantas son de las más diversas en cuanto a sus características que hay en todo el mundo, pudiendo vivir en plenas condiciones en varios ambientes, aunque los mejores son los tropicales o subtropicales.

Las semillas de las orquídeas carecen de potencial germinativo en tierra ya que no tienen endospermo, así que para las personas que tienen un nivel aficionado en jardinería es mejor utilizar otros métodos de reproducción como la asexual o agámica. Los expertos que realizan esta reproducción de forma comercial suelen recurrir a la reproducción in vitro ya que es mucho más eficaz para lo que necesitan.