Riego de cactus
Su especial belleza, la facilidad de cultivarlos en casi todos los climas, en entornos de exterior e interior y en espacios tanto grandes como pequeños han convertido a los cactus en una de las especies ornamentales recurrentes en la decoración de hogares y jardines.

No obstante, sus características extremas no hacen precisamente fácil comprender los cuidados que requieren estas plantas, especialmente en cuanto a las cuestiones relacionadas con su riego.

Regar correctamente un cactus es cuestión de tiempo, pero para que empieces con buen pie aquí te dejamos algunos prácticos consejos que te servirán como una útil guía:

– Cultivo en tierra: Si tienes tus cactus en un espacio exterior plantados directamente en la tierra deberás regar una vez por semana aproximadamente durante los meses de verano; en primavera y otoño puede darse el caso de que ni siquiera haga falta regarlos, mientras que en invierno ni siquiera deberás preocuparte de ellos (puedes hacer uno muy de vez en cuando).

– Cultivo en maceta: En este caso deberás regar cada 15 días en primavera y otoño, mientras (una semana después de que se seque el sustrato), mientras que en los ambientes calefactados durante el invierno convendría hacerlo una o dos veces al mes aproximadamente.

Ten en cuenta también que el tipo de maceta es determinante también, pues las jardineras de barro serán más transpirables que las de plástico, que retendrán durante más tiempo la humedad.

Debes extremar las precauciones a la hora de regarlos, pues demasiada humedad puede perjudicar la salud de la planta y por tanto también empobrecer su aspecto exterior. De hecho, un riego excesivo podría pudrir las raíces de la planta, aunque un riego demasiado escaso también podría hacer que no se desarrollaran correctamente.

Pero, ¿cómo saber cuándo regar? Es importante que tengas en cuenta el aspecto de la planta así como la humedad de su tierra, pues deberás comprobar que el sustrato se encuentre seco entre riego y riego.

Con todo, si hubiese que establecer una regla general en el riego de los cactus sería que más vale quedarse corto que pasarse con el agua.