Resulta complicado hacer una clasificación de los roedores más perjudiciales. Provocan daños tanto en las raíces y el subsuelo como en las partes aéreas de las plantas. Todos son letales para las hortalizas, flores, arbustos, etc., aunque los peores destrozos los provocan los conejos, que atacan la parte aérea de las plantas. Los ratones de campo y las musarañas, en cambio, pasan casi desapercibidos al alimentarse de todo tipo de bulbos y raíces.

A los ratones de campo les gustan casi todas las plantas, especialmente las recién instaladas en el jardín. Se alimentan de raíces frescas de la huerta pero también de hosta, tulipanes y bulbos de crocus. Es la alimentación favorita de estos roedores, que trabajan bajo tierra y resultan muy difíciles de detectar. Prefieren los suelos consistentes y bien drenados, al odiar la humedad y las heladas.

Los conejos tienen una necesidad imperiosa de roer para controlar el crecimiento de los dientes, su arma letal. Por eso se dedican a mordisquear los troncos de los árboles y arbustos produciendo daños que se dejan ver con claridad en robles, hayas, adelfas, celindos… La mejor forma de impedirlo es colocar al pie de estos ejemplares plantas que les repelen, como acónitos, anémonas del Japón, alquemilas, bergenias, clemátides, geranios…, o podemos rodearlos con borduras altas, que les impidan acceder a ellos.

Los topos son fáciles de detectar, ya que ellos solos se delatan al aparecer montones de tierra en el césped del jardín junto a unos pequeños agujeros que crean con sus patas. No resultan del todo perjudiciales, pero producen calvas en la pradera. Les gustan los terrenos blandos y arenosos y se dejan ver poco en aquellos otros pedregosos, ácidos o con una gran cantidad de agua.

Las ratas y los ratones de campo son animales muy astutos e inteligentes que no sólo buscan su alimento en el jardín. También se cuelan en las despensas, en los almacenes, en los invernaderos o en cualquier lugar que albergue comida. Vigilaremos las semillas de las flores de temporada recolectadas el año anterior, las del césped, las que hayamos puesto a germinar en propagadores o los productos hortícolas.

La manera de acabar con los roedores en el jardín es bastante variada. Para los topos usaremos ahuyentadores que emiten vibraciones, bolas de naftalina, piel de naranja, agua o topicidas específicos. Para los ratones, cebos de arroz descascarillado o raticidas, que suelen tener mucha efectividad. En el caso de los conejos lo mejor es rodear las plantas con malla de alambre, clavada en el suelo, para que no puedan pasar.