Salinidad de las plantas en macetas
La salinidad es un aspecto muy importante a tener en cuenta en las plantas ya que con más de la debida pueden sufrir diversos trastornos. Los principales síntomas de que una planta tiene demasiada sal es que pueden crecer menos o de forma más lenta, aparecen pequeñas cantidades de sal en la superficie, las hojas que están en la parte de abajo se vuelven amarillas o se pueden ver quemaduras tanto en la punta de las hojas como en los bordes foliares.

La sal suele llegar a las plantas por medio del sustrato, por eso es recomendable no utilizar uno que tenga grandes cantidades, y si es posible tener un medidor de salinidad para poder comprobar la cantidad de sal de vez en cuando. Cuando compres una planta, lo mejor es hacerle un lavado la primera vez que la riegas para poder quitar el exceso de sal, que casi todas las plantas suelen tenerlo cuando se compran.

También puede aparecer salinidad cuando aplicas demasiado fertilizante a tus plantas en macetas ya que el sustrato termina por absorber demasiada cantidad de sal y no es capaz de perderla por sí mismo. Ten mucho cuidado con el abono que aplicas y no te pases con las cantidades para que la tierra no se salinice y así la planta no se queme y, lo más importante, pueda estar totalmente sana.

Las plantas que sean muy débiles o delicadas es recomendable trasplantarlas todos los años para poder evitar que acumulen sal, lo que conseguirás al tener que cambiar el sustrato. Hay algunas plantas que son más sensibles que otras a la salinidad, así que presta especial atención a esto si tienes plantas como camelias, helechos, azaleas, cinerarias, alegrías del hogar o betunias.