Síntomas de problemas en tus plantas
Hace poco te contábamos algunos de los trastornos más comunes con los que las plantas de interior pretendían hacernos llegar algunos importantes mensajes acerca de su estado de salud o sus necesidades.

Sin embargo, existen muchos otros síntomas y trastornos de las plantas vinculados a los cuidados que les proporcionamos además de las cantidades de agua o luz que poseen.

Si quieres conocerlas presta atención al breve resumen que te dejamos a continuación.

Temperaturas altas con humedad baja: Son ambientes a la vez cálidos y secos en los que las plantas generalmente necesitarán un poco más de agua para mantenerse en perfecto estado. Detectarás problemas en este sentido con tus plantas en este ambiente cuando encuentres las hojas secas, abarquilladas y fácilmente quebradizas en los bordes; las hojas inferiores son las que tienen más tendencia a caerse de los ejemplares en estos casos.

– Cambios de temperatura: Estamos acostumbrados a cultivar plantas de todos los orígenes en todo tipo de climas además de exponer los ejemplares a todo tipo de condiciones climáticas y atmosféricas. Entre otras cosas, esto puede desembocar en una falta de desarrollo o en una pérdida de las hojas.

– Corrientes: Si ves que las hojas adquieren un tono amarillento y luego se caen empieza a analizar las corrientes del entorno causadas por aparatos de ventilación o por el aire de las ventanas, pues probablemente sean la principal causa de este trastorno.

– Necesidad de trasplante: Si las raíces están apretadas en el contenedor y no pueden expandirse a sus anchas, la planta no crecerá.

– Falta de abono: Cuando sufren carencias en este sentido las plantas no se desarrollan como deberían, haciendo crecer además hojas muy pequeñas y con poco color.

– Exceso de abono: Cuando haces todo lo contrario a lo anterior y ‘dopas’ a tus plantas puedes provocar que estas se quemen dejando las puntas y los bordes secos además de favorecer el desarrollo de unos ejemplares muy poblados pero poco floridos a causa del exceso de nitrógeno.