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En un jardín pequeño hay que aprovechar cada centímetro cuadrado y los errores se ven de inmediato. Cuando se diseña un jardín grande hay que dividirlos en distintas zonas y crear jardines más o menos pequeños, con identidad propia, que luego se unifican. El objetivo siempre es el mismo: intentar hacerlo lo más grande posible, que invite a que sea recorrido, teniendo en cuenta el mantenimiento y los tamaños finales de las plantas. Esto se consigue con imaginación, alejando las zonas de estar, colocando estanques en zonas de poco interés, obligando a pasar por caminos con formas y evitando las líneas rectas.

Aunque cualquier estilo es posible ( japonés, rústico, urbano,…) en un jardín pequeño no cabe de todo. Hay que tener cuidado a la hora de colocar objetos y plantas y siempre se deben guardar las proporciones. No puede faltar el sonido del agua, el olor que proporcionan las plantas aromáticas y un bonito diseño para una zona de estar.

Pese a que gustan mucho, no resultan adecuados los ejemplares que alcanzan un gran tamaño. Hay plantas cuyas floraciones en distintas épocas del año son muy apropiadas para este tipo de jardines que, combinadas con especies de hoja perenne y arbustos de follaje rojizo, ofrecen un aspecto muy llamativo, por ejemplo ceanothus, durillos, berberis, espireas, caryopteris y budleyas.

Hay que poner mucho cuidado a la hora de cambiar los sustratos en el jardín, ya que la naturaleza es sabia y tiende a prevalecer lo originario. Se puede hacer, pero ello obliga a aumentar la vigilancia de las plantas para que no les falte el pH o los microelementos que necesitan. Lo más interesante es realizar mejoras a base de aportes de materia orgánica en suelos pobres o arenosos y esponjar los terrenos compactos y duros.

El mantenimiento es proporcional a los metros cuadrados del jardín pero si además ponemos geotextiles para evitar las malas hierbas, recortamos las zonas de césped en lo posible y las sustituimos por arbustos y colocamos un riego automático, los trabajos disminuyen, quedando sólo las labores generales de césped y el abonado y poda de los arbustos. Sólo las trepadoras precisan un tratamiento puntual para cubrir las pérgolas o vistas no deseadas.

El césped se utiliza para dar forma y colorido. Los tepes son más limpios y seguros que el sembrado y se puede colocar en cualquier época del año. En los jardines japoneses suele reemplazarse por gravillas, mientras que en los urbanos las formas de las jardineras plantadas nos dan los colores y sensaciones necesarios para poder sustituir el césped. Nunca hay que colocar un suelo duro como el de barro con jardineras perimetrales, porque ofrece un aspecto frío.