Consejos fáciles para hacer abono
Si eres jardinero es posible que sepas la importancia que tiene el compost o el abono para tus plantas y para tu jardín. Si eres un jardinero principiante o te gustan las plantas y quieres empezar pero sabes la importancia que tiene la salud de tus plantas, entonces no te pierdas este artículo porque te voy a dar algunos consejos fáciles para hacer abono y que no te resulte algo tedioso.

El compost o abono está lleno de nutrientes vitales ya que es la descomposición de los residuos utilizables en un recipiente o una pila y después se incorpora el producto acabado en el suelo para mejorar el contenido orgánico que servirá como alimento para las plantas. Si utilizas el mantillo alrededor de los árboles y los arbustos o plantas de interior para enriquecerlo, te darás cuenta cómo tus plantas pueden ganar mucho y estar más sanas.
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Cómo cuidar las rosas en primavera
Se acerca la época de la floración de unas de las plantas más cultivadas en los jardines de todo el mundo: las rosas. Pronto empezarán a deleitarnos con sus flores y su aroma. Pero para que florezcan en abundancia hay que darles todos los cuidados que necesitan, y más en esta época.

Tras el frío del invierno, los rosales, que habían quedado desnudos, empezarán a echar brotes, y pronto los tendremos llenos de tiernas hojitas. Entonces hay que empezar a cuidarlos con más esmero que durante la temporada invernal.

Lo primero que hemos de aumentar es la frecuencia de riego. El rosal es una planta que aguanta muy bien la sequía, por lo cual no hay que regarla mucho. Hay quien en invierno no la riega en absoluto, a no ser que la tenga en maceta. Ahora en primavera todavía no hace mucho calor, por lo que podemos regar el rosal una vez por semana, o una vez cada quince días si vivimos en una zona que es húmeda. Con el riego de los rosales siempre es mejor quedarse cortos, ya que si el suelo queda encharcado durante varias horas se corre el riesgo de que se pudran las raíces. Otra precaución: hay que ir con cuidado de no mojar las hojas ni las flores, pues podrían coger hongos.

En cuanto al abonado, la mejor época para realizarlo es a finales de invierno, pero todavía estamos a tiempo. ¿Y qué tipo de abono? Pues os respondería lo que suelo decir siempre: el estiércol de animales que pastan en libertad es el mejor abono que se puede encontrar (no el estiércol de granja), es decir, de oveja, cabra… Si no podéis conseguirlo, bastará un abono multimineral. El abono se aplica cavando con la azada a muy poca profundidad, para no dañar las raíces, y mezclándolo con la tierra.

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Una tierra rica en elementos minerales y con un buen drenaje es la mejor garantía para un buen arranque de las plantas. Es el momento de prepararla y corregir las posibles carencias alimentarias que se den. El humus es el mejor acondicionador del suelo: lo nutre y ayuda a retener el agua, al tiempo que mejora el drenaje. Al menos un mes antes de preparar una plantación, aportaremos materia orgánica en forma de estiércol bien fermentado o compost. En el mercado hay fertilizantes que combinan elementos de síntesis y biológicos, estupendos para agregarlos en la preparación del terreno.

Desde mediados de agosto podemos sembrar el llamado abono verde, que aporta buenas reservas de nitrógeno al suelo, además de drenarlo gracias a sus raíces profundas. Por cada metro cuadrado sembraremos unos 25 gramos de guisantes, haba menor o altramuces, o 2 gramos de trébol. También podemos utilizar mostaza, colza o judía, especies que proporcionan hojas grandes en poco tiempo, si los cuidados son adecuados. El enterrado del abono verde debe hacerse en primavera, pero durante el otoño no debe faltar humedad al suelo ni la presencia de potasio, fósforo y cal.

El gran volumen de desperdicios que genera el jardín en otoño ( hojas secas, ramas, flores marchitas, etc.) unido a una alta humedad ambiental, hace que sea la mejor época para hacer compost. Depositaremos una capa de desechos y encima otra de compost madura o buena tierra de jardín e iremos alternando las capas. Para que se descomponga debe estar húmedo y bien aireado.

La pradera de césped necesita un abonado superficial como parte del programa de renovación de otoño. Consiste en esparcir una capa de 1 ó 2 centímetros de mantillo, o bien, una mezcla de marga, arena y materia orgánica. Además de mejorar el estado de césped y la estructura de su suelo, hará desaparecer las irregularidades. Antes de aplicarlo es necesario hacer una siega, airear y escarificar.

Cuando vayamos a poner plantas cerca de un muro es necesario hacer una enmienda profunda del terreno, ya que estos suelos suelen ser pedregosos y pobre y las plantas podrían sufrir desecación y carencias nutricionales. Para mejorarlo lo mejor es aplicar una gran cantidad de materia orgánica y alejar las plantas unos 45 centímetros como mínimo de la pared.