La aspidistra, una de las mejores plantas de interior
Aunque el nombre es posible que no suene mucho de primeras, la aspidistra es la planta de interior más utilizada en nuestro país, gracias en parte a que sus grandes hojas verdes se desarrollan muy bien aunque haya poca luz y poca humedad. Es una planta muy fácil de cultivar y que tampoco requiere muchas atenciones para su mantenimiento, así que es perfecta si no tienes mucho tiempo para dedicarle.

La aspidistra podría decirse que es la reina de las plantas de interior, aunque también se utiliza mucho para decorar patios, especialmente los de estilo andaluz. Es una planta que se recomienda especialmente para principiantes y para los que no tienen mucho tiempo para la jardinería. Además, es una planta preciosa que le dará un toque muy especial y sobrio a cualquier estancia.
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En una terraza acristalada podemos instalar especies de gran relevancia, ya que de antemano queda descartado el posible deterioro por factores climáticos agresivos: frío o calor intensos, fuertes heladas o sol abrasador, vendavales… La contrapartida es el precio, bastante elevado. Con la inclusión de plantas en la terraza aportaremos humedad ambiental a la vivienda, mejorando su habitabilidad. El mantenimiento es sencillo, ya que podemos crear un microclima en el que las plantas de interior se desarrollen óptimamente.

Una de las plantas más rústicas de la que podemos disfrutar es la Aspidistra elatior. Es resistente a plagas y enfermedades, cambios de temperatura, no es exigente en abone y tiene una larga vida. Se trata de una especie rizomatosa, con grandes hojas lanceoladas que surgen del suelo y flores malva insignificantes también a ras de tierra que sólo duran un día. En macetones densamente plantados se obtiene una decoración clásica, con un aspecto muy actual.

La Aucuba japónica es una bella especie con hojas brillantes, verde claro, con gran profusión de manchas amarillas y flores azules o frutos rojos, según se trate de un pie macho o hembra. Posee la ventaja de conseguir decorar con efectividad tanto un interior sin calefacción como un exterior que se encuentre algo protegido. La pondremos a la sombra o en sol-sombra; de lo contrario su follaje se quemará, manchándose por completo de negro. Se planta en jardineras perimetrales o macetones aislados.

La Clivia miniata es otra planta resistente y muy bella con la que nuestra terraza quedará vestida por muchos años, ya que se trata de una especie muy longeva. El problema surge cuando, después de la floración, esperamos una nueva emisión de vástagos florales y esta no llega. Para conseguir, someteremos la planta a un descanso postfloración, en forma de riego muy escaso y temperaturas bajas.

La planta de interior más popular es el Ficus benjamina, que puede convertirse también en protagonista de nuestra terraza acristalada. Sólo hay que colocar un ejemplar de al menos 1.75 metros de altura y generosa envergadura al fondo de la estancia. Procuraremos no cambiarlo de sitio, ya que tirará las hojas, con el consiguiente perjuicio estético.

Podemos instalar un gran ejemplar de Yucca elephantipes, con gruesos troncos, sin que invada demasiado sitio de nuestra terraza acristalada, aunque necesita un recipiente profundo. Su porte columnar, copa recogida y hojas que, al contrario de otra yucas, prácticamente no pinchan, se lo permiten. Posee una gran resistencia a las plagas y enfermedades, y resulta muy atractivo el perfecto equilibrio que se produce entre las hojas y el tronco.