Cultivar calabacín en maceta
Eso de que tener un huerto en casa es una posibilidad solo para aquellos que poseen grandes jardines es una idea que queda relegada al pasado, y es que cada día son más las personas que se suman al cultivo casero de algunos alimentos en sus balcones e incluso en sus pequeñas ventanas.

Ya hemos visto cómo la zanahoria, los tomatitos cherry o la lechuga pueden ser plantadas en pequeñas macetas en el balcón, y hoy queremos completar tu sana dieta dándote algunos consejos para cultivar tu propio calabacín.
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Cómo cultivar calabacín
Los calabacines, un tipo de hortalizas, son fantásticos para una ensaladita en verano y para un puré en invierno, al menos esos son los usos que yo le doy. Sus hojas son erectas, ásperas y espinosas con de 5 a 7 lóbulos y sus frutos contienen semillas grandes, marginadas, planas y de color blanco-amarillento. Si lo que quieres es saber cómo cultivar calabacines, aquí tienes unas cuantas indicaciones:

– Ciclos de cultivo: los calabacines se cultivan en cuatro ciclos diferentes que son extra-temprano, temprano, semi-tardío y tardío.

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El calabacín, un cultivo muy agradecido
Una de las hortalizas más fáciles de cultivar en un huerto es el calabacín. En las zonas más calurosas de nuestro país ya empieza la temporada de poder sembrarlos; también puede hacerse bajo invernadero si hace un poco de fresco por las noches. En las zonas más frías todavía habrá que esperar entre un mes o mes y medio. Se ponen tres semillas en cada agujero. Si se nos pasa la temporada de siembra no hay por qué preocuparse, puesto que es muy fácil conseguir planteles de calabacín.

El calabacín necesita un suelo bien abonado con estiércol. No tiene problemas con los suelos calizos, en los que prospera perfectamente.

Hay que tener en cuenta que las matas de calabacín alcanzan un tamaño considerable; por ello se plantarán con una distancia mínima de metro y medio entre cada mata. Crecen más en anchura que en altura, aunque hay alguna variedad trepadora, que necesita ser emparrada. Hay que cuidar de que no sufran de escasez de agua.

Las flores del calabacín son espectaculares: muy grandes y de color amarillo-anaranjado. Hay agricultores que las consumen crudas en ensalada o fritas, rebozadas o no. Son deliciosas. Pero no hay que abusar, ya que si nos las comemos todas ¡nos quedaremos sin frutos!. Normalmente son polinizadas por los insectos, aunque hay agricultores que ayudan en la polinización, espolvoreando con un pincel polen de las flores masculinas sobre las femeninas, que son las que tienen en su parte central un engrosamiento que recuerda a un calabacín muy pequeñito.

Cuando los frutos crecen tocan el suelo, debido al peso. Cuando llega este momento es conveniente aislarlo con un trozo de madera, de pizarra o de plástico. Esto se hace para evitar que se pudra; de todas formas, he visto plantaciones de calabacín sin protecciones de este tipo cuyos frutos prosperaban sin ningún problema.

Los calabacines se recolectan cuando tienen un tamaño entre pequeño y mediano. Seguramente alguna vez hemos visto un calabacín enorme y, la verdad, tienen un aspecto hermosísimo. Sin embargo, no vale la pena dejar que se hagan tan grandes, pues tendrán demasiadas pepitas y su carne será tan esponjosa que no será tan agradable de comer. La planta del calabacín da tantos frutos que tendréis que regalarlos.