Cómo combatir plagas de caracoles en el jardín
Los caracoles son muy bonitos y puede hacer mucha gracia encontrarlos en el jardín, pero lo cierto es que es una de las plagas que más pueden afectar a tus plantas. Igual que hacen las babosas, se alimentan al rascar la superficie de las hojas, flores y tallos. Sin duda su aparición se trata de un grave problema al que hay que ponerle solución cuanto antes para que tus plantas no se vean atacadas.

Hoy me gustaría escribir sobre cómo combatir las plagas de caracoles pero hacerlo de forma ecológica, lo que supone que no utilizarás ningún producto químico ya que así el resto de habitantes o plantas del jardín no sufrirá ningún daño o contaminación. Es importante que sepas que los caracoles gustan de lugares frescos y oscuros, con lo que siempre salen a comer después de llover o por la noche.

Cómo combatir plagas de caracoles en el jardín

Daños de los caracoles en el jardín
Aunque parezca mentira, los caracoles pueden hacer muchísimo daño en nuestro jardín, aunque mientras no estén en una gran cantidad no pueden causar tantos destrozos como si son muchos. Suelen aparecer después de la lluvia cuando el tiempo se vuelve agradable ya que les gusta la humedad, así que hay que vigilar el jardín especialmente después de eso para poder ver si han aparecido.

Además, llueva o no les encantan las zonas húmedas como las que hay alrededor de estanques o lagunas, lugares a los que pueden llegar en cualquier época del año ya que siempre están húmedos. Si aparece una plaga de caracoles pueden causar daños como la pérdida de las hojas, los brotes y los tallos tiernos de las plantas ya que es en donde buscan para alimentarse, llegando incluso a defoliar totalmente una planta herbácea en muy poquito tiempo.

Daños de los caracoles en el jardín

Caracoles en el jardín
Caracoles, esos simpáticos animalitos que tanto nos gusta ver en ilustraciones y dibujos animados pero no resultan tan agradables cuando de la realidad de nuestro jardín se trata…

Sí, porque a diferencia de lo que a menudo se suele pensar de estos moluscos pueden resultar altamente perjudiciales para la salud de nuestras plantas y de nuestro jardín.

Caracoles en el jardín

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Los caracoles son unos animales invertebrados que se alimentan de sustancias de origen vegetal y animal. Un proporción equilibrada de estos moluscos en el jardín servirá como sistema de eliminación de tejidos enfermos y restos vegetales deteriorados. Pero cuando aumenta su población se convierten en un auténtico problema.

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Es una especie nocturna aunque también habita en las zonas umbrías y húmedas. Esta preferencia explica su repentina aparición después de una lluvia seguida de la aparición del sol. Prefieren los brotes tiernos y las plantas de invernadero donde realmente se vuelven muy voraces. Podemos saber que una planta está siendo afectada por caracoles cuando hay grandes perforaciones en las hojas o tallos blandos comidos. Una característica muy identificadora es una hoja comida por el centro, es decir, con un agujero. Debido a la anatomía del caracol y la disposición de su boca (rádula), es de los pocos invertebrados que puede dejar esa huella.

La mejor arma contra estos moluscos es disponer de un jardín donde se hayan asentado sus depredadores naturales. Ranas, sapos, pájaros y musarañas gustan de comer caracoles y mantienen la población a raya. Sin embargo no todo el mundo está dispuesto a convivir con estos simpáticos animales o bien estos no han decidido colonizar nuestra zona. Para estos casos podemos recurrir a métodos preventivos como son establecer una zona de defensa alrededor de las plantas a base de serrín seco o arena áspera. Tampoco les gusta mucho la presencia de plantas de mostaza, capuchina, helechos o tomates, que podemos intercalar con nuestros cultivos habituales.

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Si, pese a todo, no hay manera de eliminar la plaga podemos utilizar otros métodos. La recogida manual por la mañana de los que nos encontremos en las plantas es muy efectiva, sobre todo en épocas previas a la reproducción. En caso de querer usar la lucha biológica distribuiremos por el jardín recipientes llenos de cerveza. Su aroma es irresistible para los caracoles y se ahogarán en su interior. Para la lucha química existen una amplia gama de productos, principalmente los basados en cobre en forma de granulado. Se aplican directamente sobre el terreno siempre que no vayamos a regar o preveamos que va a llover y desecan las partes blandas de los moluscos, dejando sólo la concha.