Cuando hablamos de los claveles a todos nos viene esa imagen mental de una hermosa flor rosada o rojiza que tan hermosa luce en nuestros jardines o en los jarrones sobre nuestra mesa. Sin embargo, en realidad existen más de 250 especies distintas con colores, formas y tamaños diferentes aunque siempre con el mismo delicioso aroma.

Por suerte, a rasgos generales estas plantas precisan los mismos cuidados independientemente de su especie. A continuación te dejamos los más esenciales.
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Cómo cultivar un clavel
El clavel es una planta muy típica del Mediterráneo. Pertenece a la familia de las Cariofiláceas y al género Dianthus, actualmente hay unas 250 especies diferentes de clavel, entre los más destacados tenemos por el clavel común (Dianthus caryophyllus), la clavelina (Dianthus barbatus) y el clavel chino (Dianthus chinensis).

Se trata de una planta con base leñosa, con unos tallos característicos que pueden alcanzar hasta 90 centímetros de altura. Las hojas son perennes, lineares, blandas y finas, con base envainadora. Los cruces entre las distintas variedades hacen que la mayoría de los claveles tengan una floración continua, siempre que las temperaturas no sean muy bajas. Normalmente, suelen nacer en grupos de una a cinco flores, con pétalos dentados y cáliz con dientes triangulares.

Los colores más comunes son el rosa, el blanco y el rojo, aunque las podemos encontrar de otros colores, como amarillos o naranjas. En función de su tamaño, sus flores pueden ser grandes o de pequeño tamaño con un gran número de botones florales.

El clavel crece naturalmente entre 30º y 45º de latitud. Su producción se extiende al sur de California, en Australia, a la sabana de Bogotá, así como a las montañas de México y al sur de Kenya. También son abundantes los claveles en Valparaíso, Chile y Sudáfrica.

Para su crecimiento óptimo necesita riegos frecuentes, pero en cantidades reducidas para evitar pudrir sus tallos. Es una planta que también requiere mucha luz. Respecto al suelo, debe ser poroso y rico, con un buen drenaje para evitar encharcamientos.

Por lo que respecta al abono, necesita un importante aporte de nutrientes. Durante los meses de calor se debe abonar una vez por semana, será suficiente en hacerlo mensualmente. El momento más adecuado para los trasplantes es el otoño, aunque se pueden reproducir mediante semillas en primavera.