Detectar problemas y enfermedades en las plantas
A veces ni siquiera toda nuestra atención y dedicación basta para que las plantas del hogar se encuentren completamente sanas y a salvo de posibles enfermedades o problemas que podrían acabar con ellas.

Sin embargo, la observación de tus ejemplares es fundamental para controlar que estas se encuentren en perfecto estado y poder darles los tratamientos correspondientes en caso de ser necesario.
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Plagas en el huerto
Las plagas y enfermedades en el huerto suelen ser bastante frecuentes. Los insectos, arácnidos, hongos y bacterias pueden atacar a las hojas, los tallos, los frutos, o destruir la planta en su totalidad. Por ello conviene tener mucho cuidado y revisar las plantaciones con atención. Los más comunes son los pulgones, los cuales atacan acompañados de hormigas.

El problema es que chupan la savia de las plantas y eso las debilita en gran medida, mientras que las hormigas se alimentan de la sustancia azucarada conocida como melaza que segregan. Este tipo de plaga afecta especialmente a árboles frutales como el peral, el manzano, el ciruelo o las vides. Una forma de evitar su aparición es plantar hisopos junto a los árboles y demás plantas.
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Los ácaros tienen forma ovalada, con la cabeza, el tórax y el abdomen fusionados en un cuerpo no segmentado. Su aspecto es similar al de las garrapatas, aunque más pequeños ( no superan el medio milímetro). Disponen de un aparato bucal adaptado para la perforación. Cuando hace mucho calor aumenta su fertilidad por lo que, si en nuestra región se dan estas condiciones, debemos estar preparados para recibir la visita de estos atacantes tan virulentos. En un año pueden desarrollar varias generaciones y suelen presentarse en gran número sobre sus huéspedes habituales, las hojas. Siempre, eso sí, en temporadas de calor seco, porque no soportan el frío ni la humedad.

Pueden presentarse bajo formas diferentes, pero todos son bebedores de savia. Las hojas amarillean y aparecen unos puntos pardos o amarillos, que en las hojas más jóvenes y débiles se pueden observar al trasluz y llegar a confundir con una enfermedad criptogámica. Además se secan, abarquillan y caen. También pueden apreciarse a simple vista o mediante el tacto de las telarañas en el envés de las hojas o sobre la planta atacada.

El ácaro más temible y abundante es la araña roja ( Tetranychus telarius). Sus daños son frecuentes en patatas y judías, pero su radio de acción se extiende a rosales, claveles, crisantemos, árboles frutales… A diferencia de la araña roja, los tarsonémidos, otros tipo de ácaros, necesitan de una cierta humedad para sobrevivir y son también inapreciables a la vista. Los ácaros eriófidos, la araña blanca ( Polyphagotarsonemus latus) y la del ciclamen ( Tarsonemus pallidus) se dan principalmente en cultivos ornamentales. Los cultivos más sensibles son las adelfas, aligustres, arces, rosales y las plantas anuales de flor.

En invierno, cuando están inactivos, aplicaremos sobre nuestras plantas aceite mineral invernal. Fulminará a un buen número de ácaros adultos y reducirá su aparición en verano. El riego será otro gran aliado, manteniendo unas tasas de humedad alta impedimos la reproducción de los ácaros pero si el ataque es muy importante, en los centros de jardinería podemos encontrar una gran variedad de productos que nos ayudarán a controlar esta plaga. Mantener una humedad alta en épo

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Hay plagas y enfermedades que pueden invadir el césped, dificultando su desarrollo. Entre las plagas más graves están las hormigas, que desentierran las semillas recién distribuidas y dejan montoncitos de tierra sobre la superficie. Los topos y gusanos del suelo también son temibles. Las enfermedades producidas por hongos, como el dólar, provocan manchas irregulares. Pero uno de los problemas más graves son las malas hierbas, que compiten con el propio césped.

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Las malas hierbas pueden aparecer en cualquier momento, salvo cuando hay heladas, y suelen invadir praderas descuidadas, aunque también las que han sido abonadas con materia orgánica contaminada con semillas. Las más peligrosas son las perennes con raíces muy profundas, que se rompen al tirar de ellas. Las anuales tienen raíces poco profundas y se pueden extraer a mano o con la azada. Lo mejor es evitar su aparición utilizando materia orgánica ( mantillo o turba) bien desinfectada al sembrar o plásticos negros. También son útiles las escardas y binas al preparar el terreno y aplicar un herbicida de contacto.

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Los topos se detectan durante el otoño cuando, al construir sus madrigueras, van depositando la tierra que extraen sobre la pradera, formando unos montones. Estos animales provocan desniveles en el césped, por lo que es aconsejable evitar su presencia en nuestro jardín. La mejor manera es utilizando ahuyentadores específicos comerciales o soluciones caseras, como dejar trapos empapados en gasolina en sus galerías o bolas de naftalina.

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Las hormigas viven en colonias y les gusta desenterrar semillas, que llevan a sus hormigueros. En el césped estos insectos resultan muy molestos ya que depositan montoncitos de tierra en la superficie mientras construyen sus hormigueros. Estos montones, además de sen antiestéticos, dificultan la siega. Una forma de librarse de ellas consiste en repartir unas semillas antes de sembrar definitivamente, para localizar dónde las llevan y poder actuar sobre su refugio.

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Entre los problemas más graves del césped están las larvas de típula y el gusano de alambre. Se alimentan durante el invierno por debajo de la pradera. Sus daños no se dejan ver hasta el verano siguiente, cuando aparecen zonas amarillentas irregulares en el césped que además crece con dificultades, ya que estas plagas se alimentan de las raíces. Se debe airear el césped a menudo para que los insectos queden al descubierto y aplicar algún insecticida del suelo.

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Los ataques del hongo Sclerotinia homoeocarpa o dólar se producen más a finales del verano y se manifiestan por manchas de color paja o pardo dorado. En suelo alcalino, pesado o compacto hay más posibilidades de que aparezca esta enfermedad, que se evita aireando el césped y cortando la hierba atacada.