Las perennes: un jardín atractivo todo el año
Las perennes son plantas no leñosas que viven durante dos o más años. La mayoría son herbáceas, muriendo en otoño hasta el nivel del suelo, algunas hasta una base leñosa, y emitiendo un nuevo desarrollo en primavera. Algunas, como Helleborus niger, son “siempreverdes” y, por lo tanto, poseen una presencia invernal valiosa.

La mayor parte del despliegue de las perennes ocurre en verano, pero algunas flores como Liriope muscari e Iris unguicularis, avivan el jardín en otoño e invierno, mientras que Helleborus orientalis dan la bienvenida a la primavera con su floración. Podemos encontrar perennes que lucen su mejor aspecto en cualquier época del año, lo que da mucho juego a la hora de diseñar un jardín.

Mucho más que cualquier otro tipo de plantas, las perennes poseen una inmensa variedad de aspectos, olores, formas, colores y texturas. Aunque a menudo se las valore más por sus flores, muchas tienen además un atractivo follaje; desde las hojas acanaladas y enrolladas de las hermosas hasta las fajas tipo espada de los lirios o el finísimo trazado de los hinojos. En general el follaje dura más que las flores, de manera que elegir las perennes de hojas decorativas ayuda a alargar el aspecto de nuestro jardín más tiempo, lo que es un factor importante a tener en cuenta en los jardines pequeños.

Las perennes: un jardín atractivo todo el año
La altura varía entre las reptantes, como Lamium maculatum, de tan sólo 10 y 15 cm de altura hasta las esculturales cortaderas argentinas, que llegan a sobrepasar ampliamente los 2 m. Las perennes tapizantes son ideales para la delantera del jardín o para macetas, mientras que es mejor cultivar las plantas altas y elegantes individualmente o en la parte trasera de una orla, para dar elevación y estructura al diseño.

Las perennes bien combinadas son capaces de crear sensación de variedad incluso en jardines muy pequeños, o las mayores pecualiridades en uno grande: son una paleta de compositición ilimitada.