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El hidrocultivo o cultivo hidropónico es una práctica desarrollada desde mitades del siglo pasado, pero que no está demasiado extendida. Se trata de plantar y cultivar especies vegetales, sobre todo en interior, sin necesidad de utilizar tierra, que es sustituida por granos de arcilla expandida inmersos en agua con nutrientes. La gran ventaja de este sistema es que las tareas de regar y abonar se reducen de forma considerable, así que es ideal para las personas ocupadas, las despistadas o las que pasan mucho tiempo fuera de casa . Como el granulado hidropónico es químicamente neutro y tiene la facultad de airear y llevar el agua hasta las raíces, casi todas las plantas de interior pueden prosperar.

Se pueden adquirir en los viveros y centros de jardinería las plantas hidropónicas, aunque cuestan algo más caras que las cultivadas en tierra. Cambiar del cultivo en sustrato normal al hidrocultivo es sencillo con especies pequeñas, no es muy aconsejable para plantas crecidas, ya que la transición podría ser traumática para las raíces. Se retira el tiesto de la planta y se pone el cepellón bajo agua templada para quitar toda la tierra, cualquier resto podría producir pudrimiento de raíces.

El contenedor típico para hidroponia está dividido en dos recipientes que encajan el uno con el otro. El externo contiene el agua y los nutrientes. El interno, en el que está la planta, contiene la arcilla expandida y está dotado de poros que permiten la circulación de la solución nutritiva. Gracias a los depósitos de agua que incorporan los recipientes, las plantas pueden vivir solas durante semanas. El nivel del agua permite ver si la planta necesita líquido y en qué cantidad, de forma precisa. Si se mantiene el nivel en “mínimo” durante 2-3 días se estimulará la formación de raíces. No conviene mantener el nivel en “optimo” más de dos semanas.

Una gran variedad de plantas de interior se adaptan bien al hidrocultivo, entre ellas están el anturio, diefembachia, costilla de Adán, filodendro, cala, drácena, cheflera, maranta, yuca, etc. Respecto a las plantas de flor, las que mejor se prestan al hidrocultivo son las bulbosas: crocus, jacintos, etc. En cambio deben evitarse las de tejido suave y craso, como begonia de hojas y violeta africana. Existen diversos métodos para el suministros de nutrientes en el hidrocultivo. Lo más sencillo es utilizar productos nutrientes de larga duración. Estos productos se incorporan, sin más, aun rebaje que hay debajo del tiesto. Se debe cambiar cada 4-6 meses, por lo que resulta muy cómodo.