Cultiva tu propio huerto
El sol brilla más que nunca en esta época del año y es el momento perfecto para disfrutar de nuestros exteriores. Los que tengan la suerte de tener espacio en el jardín se pueden plantear la opción de cultivar su propio huerto, una forma fantástica de estar en contacto directo con la naturaleza y hacer crecer sus propios alimentos.
Cultiva tu propio huerto
En Leroy Merlin te ayudan en todo lo que necesitas para llevar a cabo tu jardín soñado. En esta ocasión vamos a ver cómo sacarle el máximo partido en el caso que queramos cultivar un huerto tanto si te encuentras en la ciudad como si dispones de una casa con más espacio a las afueras.
Seguir leyendo

Cultivar calabacín en maceta
Eso de que tener un huerto en casa es una posibilidad solo para aquellos que poseen grandes jardines es una idea que queda relegada al pasado, y es que cada día son más las personas que se suman al cultivo casero de algunos alimentos en sus balcones e incluso en sus pequeñas ventanas.

Ya hemos visto cómo la zanahoria, los tomatitos cherry o la lechuga pueden ser plantadas en pequeñas macetas en el balcón, y hoy queremos completar tu sana dieta dándote algunos consejos para cultivar tu propio calabacín.
Seguir leyendo

Huertos urbanos
Hace ya mucho tiempo que cultivar un huerto era tema exclusivo de agricultores que habían ido aprendiendo desde pequeños todo lo referente al tema. Hoy en día hay muchísima gente que tiene un huerto en su chalet, en su casa o hasta en un piso si tiene patio o terraza. Los huertos urbanos, los de ciudad y que nada tienen que ver con los de los grandes campos de siembra, se han puesto de moda. Si quieres tener uno y no sabes cómo diseñarlo y cuáles serán sus características sigue estos consejos:

– Lo primero que tienes que tener en cuenta a la hora de elegir lo que vas a plantar es la variedad y el espacio que tienes, ya que no es lo mismo una zona pequeña para uno o dos cultivos que un jardín algo más grande donde puedes organizarte y sacar provecho de muchas frutas y hortalizas.
Seguir leyendo

Hacer un huerto orgánico
En alguna que otra ocasión te he dado consejos para que sepas cómo plantar diferentes cosas en tu huerto o cómo planificarlo. Hoy te explicaré como poder hacer un huerto orgánico:

– Limpia el terreno de piedras, hierbas, palos y todo hipo de objetos extraños.
Seguir leyendo

El huerto en abril
Tras los meses de frío ha llegado la primavera y la savia empieza a subir en las plantas. La inactividad del invierno se ha acabado y ahora empieza el trabajo duro: hay que prepararlo todo para la gran cosecha del verano.

No hay que impacientarse, pues si la siembra se realiza con demasiada anticipación el frío puede ser nefasto.
En marzo, tradicionalmente coincidiendo con San José, ya se habrán plantado algunas patatas, pero vale la pena reservarse algunas para plantarlas en abril; así la cosecha no vendrá toda de vez.

Hay que sembrar el semillero de coles y de puerros, puesto que hay que dar tiempo a estas plantas hasta que estén listas para ser cosechadas en invierno. Se plantan ya sobre el terreno las remolachas y las zanahorias y se siembra la segunda remesa de lechugas, espinacas, nabos y rábanos; he dicho sembrar, puesto que a todos estos últimos vegetales les gusta que se les siembre en el sitio donde van a crecer definitivamente, ya que no necesitan que se les trasplanten. De todos modos, si compramos en mayo o junio lechugas de plantel, podremos plantarlas igualmente y consumirlas perfectamente en verano.

Si el clima de la región no es muy frío, pueden plantarse también calabacines, pimientos y berenjenas, todos ellos de plantel. Si todavía queda riesgo de temperaturas bajas, se pueden plantar bajo invernadero. Los planteles de tomates siempre es mejor plantarlos bajo cubierto y en climas cálidos ya se puede empezar esta labor; si el clima es frío se sembrarán a cubierto, al igual que las judías verdes.

Es la época de recolección de las coles de primavera; poca cosa más se recolecta en abril: espinacas, lechugas de variedades que soportan el frío…

Se empieza a notar el calorcito y eso hará que la tregua que nos han dado las malas hierbas durante el invierno toque a su fin. Ya hay que estar pendientes de eliminarlas con regularidad, aunque todavía no dan tanto trabajo como en meses posteriores.

cultivar-tomates

El tomate ( Lycopersicum esculentum) pertenece a la familia de las Solanáceas. Hay tres tipos de variedades: de cordón, arbustivo y enano. La plantación en invernaderos o estancias cerradas permite obtener cosecha todo el año. Gracias a las variedades más recientes y nuevas técnicas de producción resulta fácil recolectarlos de mayo a noviembre. Aun planta produce de 2 a 3 kilogramos de frutos durante toda la temporada, según las variedades, lo que representa por término medio de 6 a 8 kilogramos por metros cuadrado. El acolchado con plástico aumenta la precocidad y el rendimiento del cultivo.

El terreno debe ser mullido, fértil y no excesivamente seco, aunque con buen drenaje. Prepararlo exige un arado profundo a fin de remover la tierra y, de paso, mezclarla con estiércol o materia orgánica. La forma de plantación es en hileras, entutorados con cañas contra una pared al sur. Si el huerto está expuesto al viento precisará una sujeción extra contra los deterioros. En líneas generales, la distancia media entre hileras debe ser de 45 centímetros en los de cordón y 30 centímetros en los pequeños.

Hay que sembrarlos desde finales de febrero a principios de marzo en bandeja o semilleros llenos de turba, poniéndolos después en una estancia cerrada o invernadero caliente. Como les encanta el sol, no se pueden plantar en el exterior hasta que haya desaparecido el riesgo de heladas. Para ir aclimantándolos a su lugar definitivo conviene sacarlos fuera por el día y volverlos a meter por la noche. En el momento en que la planta presente varias ramas con hojas habrá que despuntarla, operación que conlleva la aparición de frutos.

Una vez dispuestos en el terrenos, las plántulas jóvenes requerirán una protección si todavía hace fresco, por ejemplo, con campanas de cristal, plástico o lona de polietileno. Respecto al riego, sólo ha de ser abundante al acabar la plantación y en tiempo seco bastará con hacerlo una vez a la semana. Para obtener tomates más sabrosos, cuanta menos agua, mejor. Si presentan buen aspecto, no necesitan abono. Pero en casos de que los primeros racimos de flor aparezcan pobres o las hojas no crezcan conviene fertilizarlos.

La cosecha no comienza antes de mediados de junio, siendo muy abundante en los meses de julio-agosto, e incluso, en la primera quincena de septiembre. En el momento de recoger los frutos que ya están maduros hay que tomarlos con una mano y darles la vuelta ligeramente con el objeto de separarlos del tallo con su pedúnculo correspondiente. Antes de hagan su aparición las primeras heladas conviene recoger los que todavía estén verdes y colocarlos en una habitación o almacén extendidos sobre paja, para que terminen su proceso de maduración.

cultivar-habas-1

De la familia de las Leguminosas ( Fabacea), las habas ( Vicia faba) presentan tallos cuadrados que pueden medir entre 30 y 80 centímetros. Las flores, que brotan agrupadas en las ramas laterales, se asemejan a mariposas blancas con una mancha negra púrpura. El fruto consiste en una vaina aplanada de 5 a 30 centímetros de longitud, según la variedad, y con varias semillas o habas dentro de unos 2 ó 3 centímetros.

cultivar-habas-2

Es una hortaliza poco exigente, apenas requiere cuidados, aunque necesita una humedad regular en el terreno y temperaturas más bien frescas para ofrecer las mejores cosechas. Dependiendo del tiempo que tardan en madurar, existen diversas variedades, de ciclo largo y de ciclo corto, pero todas se pueden consumir crudas, aunque lo habitual es hacerlo cocidas, rehogadas, en tortilla o como guarnición en muchos platos.

cultivar-habas-3

En zonas templadas se siembran en otoño, pues no temen a las bajas temperaturas. En cambio, en regiones muy frías, es preferible esperar hasta finales del invierno o principios de la primavera. Se siembran en surcos separados entre 40 y 60 centímetros, según la variedad, depositando dos semillas por golpe cada 15-20 centímetros. Luego se recubren con unos 5 centímetros de tierra. Debido al tamaño y la dureza de las semillas conviene dejarlas en remojo unas 24 horas antes de su siembra para facilitar de esta manera su germinación.

cultivar-habas-4

Las habas se adaptan a casi todos los suelos, excepto los muy duros y secos. Tampoco les gustan los terrenos muy ácidos y prefieren los arcilloso-calcáreos. El terreno debe estar trabajado en profundidad y fresco, que retenga la humedad , pero sin excesos. Crece muy bien en suelos ricos en humus o abonados con compost. Hay que plantarlas en emplazamientos abiertos, pero en zonas cálidas es mejor buscar un sitio algo sombreado, para que el sol no llegue a entorpecer su desarrollo. No conviene cultivar habas en el mismo lugar dos años seguidos o se correrá el riesgo de que en la tierra donde crecen se desarrollen anguílulas ( nematodos).

cultivar-habas-5

Para consumirlas tiernas la cosecha se efectúa entre mayo y agosto, antes de que estén completamente maduras. Si se prefieren secas, hay que dejarlas envejecer y recogerlas cuando se oscurezcan. Una hilera de tres metros producirá unos nueve kilogramos de habas. Tras la recogida, se deben arrancar las matas y aprovecharlas para hacer compost. Lo mejor es hacer una cosecha escalonada, a medida que las vainas se hinches y antes de que el filamento que las bordea se ponga negro.

cultivar-habas-6

Como requieren un suelo húmedo es necesario efectuar riegos moderados a menudo. En época de floración se espaciarán un poco. Mantener el terreno sin malas hierbas evita que éstas compitan con las habas y extiendan el pulgón. Binas y escardas o colocar algún acolchado vegetal son tareas básicas. Cuando la mata alcance 80 centímetros y tenga flores conviene cortar por encima de la sexta flor para desarrollar las vainas y evitar la invasión de los pulgones negros. Las matas suelen necesitar algún tipo de soporte para evitar que el viento las derribe. También es bueno recalzar los tallos.