Cultivar lechuga en macetas
Producir nuestros propios alimentos es uno de los sueños de cualquier amante de la jardinería, y es que no solamente ganaremos en calidad con nuestros alimentos sino que además nos estaremos convirtiendo en claros ejemplos de la jardinería ecológica y sostenible.

Hoy te damos algunos consejos para que tú mismo puedas ser el productor de uno de los alimentos más utilizados en las dietas de todo el mundo: La lechuga. Toma nota de lo que te contamos, ¡y pronto podrás catar tus deliciosas lechugas!
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Cultivar lechuga
La lechuga es uno de los alimentos que más hogares consumen, especialmente en los meses de verano en los que se convierte en ingrediente principal de todo tipo de ensaladas y platos veraniegos. Su cultivo es muy sencillo y si te gusta comerla es una de las mejores plantaciones que puedas tener en tu casa. Puedes plantar muchísimas variedades como la iceberg, Trocadero, lollo rossa, batavia, romana, baby… Veamos los principales aspectos que debes tener en cuenta para cultivar lechuga:

– Temperaturas: las lechugas deben cultivarse en un clima fresco, así que lo mejor es plantarla al principio de la primavera o al final de verano ya que con las altas temperaturas se impide el crecimiento y las hojas pueden salir amargas.

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La deliciosa lechuga
Estamos metidos de lleno en la primavera, y ésta es la época en la que hemos de preparar el huerto para poder recoger la cosecha en verano. Ya es hora de empezar a sembrar y plantar una gran cantidad de especies. Una de ellas es la lechuga.

A estas alturas ya habremos sembrado el semillero con las semillas de lechuga; si no lo hemos hecho, todavía estamos a tiempo. Hay que tener en cuenta que si vivimos en un clima moderadamente frío, como puede ser en la montaña, por ejemplo, habrá que proteger adecuadamente el semillero; no es probable que hiele a estas alturas, pero una protección (un simple plástico valdrá) bien puesta por la noche ayudará a las pequeñas plantitas.

Si preferimos tener una cosecha temprana, en los mercados semanales de los pueblos y en algunos viveros ya tenemos disponibles planteles de lechuga (también de muchas otras verduras). Personalmente, prefiero comprar las plantas de plantel a sembrarlas: no son nada caras, y la plantita no sufre apenas al colocarla en su emplazamiento definitivo en el huerto, pues la tierra que recubre las raíces difícilmente se desprenderá de ellas: viene muy prensada.

Y puestos a expresar más preferencias, os diré que las lechugas que me parecen más fáciles de cultivar son la lechuga romana y la lechuga de Albacete. Tienen unas hojas más oscuras que la lechuga normal, y su sabor es más fuerte; por ello no gustan a todo el mundo, pero a mí me encantan. El secreto para que no sepa tan fuerte es recolectarla cuando aún es joven y sus hojas no se han oscurecido mucho. También siempre nos queda el recurso de atarla por el centro o por su parte superior, para que el interior quede clarito y tierno por no recibir los rayos del sol, aunque con esta lechuga eso no es imprescindible, sino cuestión de gustos. Sus grandes ventajas son que no tienen apenas problemas de plagas y que aguanta muy bien la sequía. Por si fuera poco, el American Institute for Cancer Research incluye la lechuga romana entre los alimentos anticancerígenos.