Pon un banco de madera en tu jardín
Poner un banco de madera en tu jardín no solo decorará el espacio exterior de tu hogar, sino que te permitirá tener un lugar donde sentarte a descansar y disfrutar del aire libre. Además, al estar fabricados en madera, te evocarán a los bancos que había, y que todavía hay, en los parques.

Los bancos de madera son prácticos y muy cómodos y, aunque los originales van fijados al suelo, también podrás encontrar opciones móviles, ideales para ubicarlos en tu jardín, ya que podrás moverlos dependiendo de la ocasión. Eso sí, se te decides a poner un banco de madera en tu jardín, deberás proporcionarle los cuidados adecuados.

Pon un banco de madera en tu jardín

Características de la madera de pino
La madera de pino es de las más utilizadas en trabajos de carpintería por lo que tiene múltiples aplicaciones. Se suele empelar para fabricar muebles, estructuras para interior o exterior, tablones y chapas decorativa. En función de la procedencia, se distinguen diversas variedades de pino. El pino silvestre es frecuente en tablas y tablones, el pino radiata para madera larga y corta, y el pino gallego para encofrado.

Al ser una madera blanda, el mobiliario o suelos de este material se consideran poco resistentes. Sin embargo, este material natural es imprescindible en estructuras o colocarse bajo el parqué (rastreles). La madera es un material que se expande y contrae según las condiciones de temperatura y humedad. Por eso existe el riesgo de que se rompa.

También hay que tener en cuenta que uno de los defectos más comunes en estas maderas son los nudos, principales responsables de que la madera se agriete o se deforme, por lo que en ocasiones puede ser aconsejable eliminarlos y unir varios trozos que no tengan estas formaciones.

Por otro lado, tienen mayor sensibilidad a los hongos y a otros insectos xilófagos. Para solucionar este problema se requieren tratamientos que resultan efectivos y permiten su uso en ambientes de exterior. No obstante, no se recomienda usar madera de pino si va a estar expuesto de manera continua y directa a la intemperie, antes debería tratarse con un producto protector.

Tipos de maderas para exterior
Madera de Teka : procede de la especie Tectona Grandis (Verbenáceas) y se encuentra en Birmania, Tailandia e Indonesia. Se caracteriza por ser muy resistente y duradera debido al contenido en sustancias aceitosas. Tiene un color amarillento con tonos durados, pero se suele oscurecer con un tratamiento natural a base de aceite de teca. En general es una madera de gran finura y simple de trabajar, de fibra sólida y bastante densa. No es corrosiva ya que aguanta a extremas temperaturas y además es resiste a la invasión de termitas y hongos. Gracias a la impermeabilidad también resiste a la humedad. Para su tratamiento basta con pasarle una capa de pintura y barniz espacial para maderas de exterior.

Madera de Bankirai (Parashorea): Procedente del sudeste asiático, su color y composición es variable según el tipo de terreno donde haya crecido el árbol. Al ser una madera de bastante dureza, suele resistir durante tiempo a los efectos de climas adversos. Además tiene una ventaja, y es que no requiere un mantenimiento adicional. Simplemente basta con cubrirla en invierno y aplicar un aceite especial.

Madera de rattan: Muebles producidos con fibra sintética que se tensa entorno a un bastidor de metal. La característica principal es su gran durabilidad, ya que soporta bien las diferentes condiciones climáticas y luz ultravioleta. Esta fibra no precisa ningún mantenimiento especial y para limpiarla podemos hacerlo con un cepillo, agua y jabón. Se puede dejar perfectamente durante el invierno en el exterior, al año siguiente estará en perfectas condiciones.

Madera de nyatoh o balau: Proviene de Indonesia y Malasia, lo que le proporciona un tono variable que va del rosado al castaño oscuro. Es una madera de dureza media y necesita algún tratamiento para que aguante muchos años. Si queremos reforzar el color y el brillo es bueno lijar ligeramente la superficie y después aplicar un poco de aceite de linaza, de esta forma aseguramos una vida útil más larga. Para su buena conservación hay que guardarla en un lugar seco durante los meses de bajas temperaturas.

Proteger los muebles de madera del jardín
Cuando pasa el invierno, llega la primavera y con ella, el buen tiempo. Apetece salir de casa, disfrutar del jardín, tomar el sol, respirar aire puro o ver las estrellas. Para todo eso, necesitamos tener a punto el mobiliario de exterior. Los muebles de jardín aportan estilo, comodidad, decoración y confort al espacio exterior, pero al mismo tiempo requieren un cuidado especial para mantener su buen estado y prolongar su vida útil.

Normalmente están fabricados con una dureza especial, pues se utilizan maderas muy resistentes a los cambios de temperatura e inclemencias meteorológicas. Son maderas que poseen un alto contenido en aceites que las protegen de los hongos, por lo que se pueden dejar a fuera durante el otoño. Sin embargo, estos aceites se van desgastando con el tiempo, y es recomendable realizar un mantenimiento periódico e impregnar de nuevo la madera. Si no se hace, el mueble se resecará y será más vulnerable a la acción de los agentes externos.

La madera más común suele ser la teka, pero también hay de otros tipos. Cuando estos muebles han estado expuestos durante un periodo prologando de tiempo y sin protección en el jardín, terraza o balcón, pueden presentar un aspecto estropeado. Pero no hay problema porque te vamos a explicar el proceso para que recuperen una buena apariencia:

– Primero lijar la superficie para eliminar la suciedad adherida y la capa más reseca.
– El mueble presentará un aspecto más limpio y un color más natural.
– Aplicar una mano de aclarador de madera con el fin de eliminar las manchas negras que producen los hongos.
– Finalmente, pasar con una brocha aceite para maderas de exterior por todo el mueble. Dejar secar y aplicar una segunda capa.

Esta técnica tan sencilla se puede aplicar con todas las maderas tropicales. En definitiva, todos sabemos que la madera es un material muy noble y duradero, pero también se estropea al estar en contacto con el sol, la lluvia o la humedad. Lo ideal es dedicarnos una vez al año un poco para que sigan luciendo como el primer día.

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Las superficies duras son importantes en el jardín. Para unir las diferentes zonas y a la vez enmarcar el conjunto de la composición se necesitan caminos, rampas, áreas para sentarse o comer, pistas para los vehículos, etc. Las zonas pavimentadas bien colocadas pueden durar toda la vida, aunque el coste suele ser elevado. Por ello es importante determinar qué material es el más adecuado para cada jardín por su clima, su diseño y sus características. Una de las grandes ventajas de las áreas pavimentadas es su bajo mantenimiento comparado con cualquier otra zona del jardín.

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La piedra natural cuenta con una gran gama de colores y texturas. Además es muy fuerte y duradera. Las losetas se ponen sobre un mortero bien homogéneo y semiseco, con un cierto desnivel para evitar encharcamientos. No requiere de un mantenimiento especial y se pueden configurar con ellas superficies muy decorativas.

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La gravilla es otro elemento muy natural y barato. Es de fácil colocación y, dadas sus características modelables nos permitirá elaborar curvas y formas de cualquier tipo. Por otro lado exige unos ciertos cuidados, como el escardado y rastrillado. Para reducir el tiempo de mantenimiento podemos recurrir a herbicidas para las malas hierbas, aplicado con cuidado para no dañar a otras plantas.

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Los ladrillos son uno de los mejores materiales, debido a su resistencia. Pero hay que adquirir ladrillos preparados para soportar los rigores del invierno. Su ventaja principal es que no necesitan de ningún cuidado específico. Deben colocarse sobre una base de arena apelmazada. Una vez dispuestas las piezas se sellan las juntas con más mortero y se humedece la zona. Para un acabado más resistente se aplicará el mortero húmedo y se rellenan las juntas cuando ya está seco.

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La madera es un material perfecto, que se embellece con el paso del tiempo. Hay madera blanda, que necesita un barnizado de forma periódica y madera dura, más resistente y de bajo mantenimiento. La humedad será nuestro principal enemigo, por eso es mejor para lugares con escasas precipitaciones. También puede ser madera tratada para su uso en exterior, con protección ante los insectos y la humedad, algo más caro pero muy recomendable.

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Las baldosas pueden ser de diversos materiales, si bien las más bellas y resistentes para el jardín son las de terracota. La cerámica esmaltada también es muy popular pero hay que fijarse en que tengan algún tratamiento antideslizante, para evitar accidentes. Se deben fijar sobre una base de hormigón pobre, rico en arena, sobre el que aplicamos una capa de mortero. Las de terracota, además precisan de una capa de aceite de linaza hervido para lucir en todo su esplendor.

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Existen otro materiales menos genéricos y más específicos de determinadas regiones. La pizarra, por ejemplo, es más barata en ciertas zonas por lo que podemos disfrutar de sus tonos oscuros, que destacan aún más los verdes circundantes. Los guijarros y cantos rodados son otra opción, siempre que estén en lugares donde no haya peligro de resbalar. Casi cualquier material resistente es suceptible de usarse como pavimento, desde el hormigón, hasta los adoquines, pasando por los troncos cortados, tan solo hace falta algo de creatividad y buen gusto.