Cultivo de narcisos
Esta preciosa flor decorativa se conoce como ‘Narciso’, y es una de las plantas más cultivadas durante la primavera por su belleza y por fácil plantación y conservación.

Se trata de una planta bulbosa que debe plantarse en otoño para que vaya desarrollándose y finalmente florezca hacia la primavera, pues a pesar de que pueden vivir en lugares medio sombreados prefieren claramente el sol y no soportan las temperaturas exageradamente frías.
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Casi todas las bulbosas de floración de finales de invierno y primavera pueden permanecer muchos años en nuestro jardín sin moverlas del suelo. Cuando las especies bulbosas, rizomatosas y tuberosas hayan dejado de dar flores, sólo hay que quitarlas y dejar de lado cualquier cuidado que, por otra parte, también habrán sido mínimos durante su periodo de actividad. Cortaremos tulipanes, narcisos, erantios o galantus a ras de suelo y utilizamos esa superficie con toda normalidad para el pisoteo, la siega, etc.

El corte de las bulbosas naturalizadas cuando se pasan sus flores debe hacerse en dos etapas. En la primera, quitamos las flores marchitas hasta el cogollo o punto de inserción, dejando el follaje. Dos semanas más tarde, eliminamos también las hojas, que se encontrarán casi secas. Habrán almacenado sustancias de reserva en los bulbos para el año siguiente. A excepción de lirios y narcisos, las flores de las bulbosas se resienten con el paso de los años. Las mejores se conseguirán con la primera generación de plantas.

La permanencia en el suelo, o naturalizanción de los narcisos (Narcissus hybridus) da ciento por uno en tan solo un par de años. Sus bulbos forman cada temporada gran cantidad de bulbillos alrededor que terminan en grandes grupos de brotes vigorosos. Florecen en primavera en manchas de color muy vistosas puestos al sol o en sombra tenue. Los jacintos, en cambio, son las bulbosas más delicadas para su cultivo en exteriores. Se trata de la especie más fragante y estética, pero su exigencia en cuanto a ser plantado con un tercio del bulbo al aire hace que no resista el pisoteo. Por lo tanto, en caso de querer trasladar su cultivo al exterior lo haremos en parterres elevados, macetones o jardineras.

La decisión de dejar o extraer los bulbos del terreno depende de la utilización que queramos dar en verano a esa zona. Si hemos pensado instalar ahí macizos de plantas de flor de temporada es mejor retirar los bulbos ya que nos impedirían efectuar las labores de cavado, abono y otras. En caso contrario es mejor dejar los bulbos en el terreno. Podemos marcar los macizos de bulbosas de inverno para que en verano los destruyamos sin querer. Lo haremos con tablillas, etiquetas o dibujando un croquis. La mejor solución, no obstante, es cultivar una pradera de siega esporádica, como dichondra o grama enana. Permitirá que emerjan las flores en la época que no existe mantenimiento del césped.