La importancia del nitrógeno para las plantas de tu jardín
Al darte las claves para cuidar de tus plantas, muchas veces te hablamos de nutrientes importantes para ellas, como pueden ser el nitrógeno, el fósforo o el potasio. Y a pesar de todo lo que son capaces de hacer por nuestras plantas (promueven el crecimiento, mejoran la capacidad de supervivencia de las plantas….), no solemos profundizar en estos elementos.

Hoy, sin embargo, queremos que conozcas qué es lo que hace uno de estos nutrientes por tus plantas. Hoy queremos que sepas por qué el nitrógeno es tan importante para que tu jardín esté completamente sano y radiante. ¿Nos acompañas?
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Cuando vemos hojas amarillas o marrones, flores pequeñas, crecimiento débil… es el momento de actuar. Esos síntomas de que carecen de elementos esenciales para ellas, nitrógeno, fósforo, potasio, hierro o magnesio. Por no hay que alarmarse, ya que existen productos, naturales y químicos, con los que las plantas recuperarán su fuerza y belleza. Las carencias nutricionales pueden aparecer en cualquier especie y en cualquier momento, aunque son más habituales en época de lluvias o riego continuo. Además, hay que observar que el exceso de algunos nutrientes puede acarrear la carencia de otros.

Si se quiere corregir el terreno, hay que hacer lo siguiente: el suelo ácido precisa cal en profundidad en otoño y materia orgánica en primavera. El terreno calizo, estiércol y tierra de brezo o castaño. En el suelo arcilloso conviene aplicar arena de río o materia orgánica para hacerlo menos pesado. En el arenoso hay que añadir una mezcla a base de tierra vegetal, abono, turba y compost en profundidad todos los años. El abonado es importante para evitar que las plantas padezcan carencias nutricionales. Un buen abono a base de mantillo, humus, estiércol, etc., aplicado a la salida del invierno basta para mantener el terreno fértil. En verano es necesario hacer aportaciones complementarias de elementos como nitrógeno, fósforo, potasio o hierro.

El nitrógeno favorece el crecimiento de los brotes y de las hojas. Los síntomas de carencia son el amarilleo de las hojas. Abonos nitrogenados son las leguminosas ( habas, guisantes, trébol y similares), el cuerno molido y las ralladuras de ricino. El sobreabonado de nitrógeno origina una crecimiento exuberante, tejidos esponjosos y propensión a plagas. De las plantas brotan muchas hojas, en detrimento de flores y frutos.

El potasio favorece la formación de las raíces y protege a las plantas de la desecación y de los daños de las heladas. Los síntomas de su carencia se reconocen porque el contorno de las hojas se oscurece y acaban marchitándose. Contienen abundante potasio los posos de café y el estiércol de vacuno y cerdo. Sin embargo un exceso de potasio provoca retrasos en el crecimiento y carencia de magnesio y calcio.

La señal más evidente de que a las plantas les falta hierro es el amarilleo de las hojas ( clorosis férrica). Se corrige con turba o compost de hojas. La carencia de magnesio también se manifiesta en la decoloración de las hojas. Con la escasez de cobre las puntas se secan Y la carencia de molibdeno aparece en suelo ácidos que se equilibran con algas cálcicas.