¿Mis plantas no tienen suficientes nutrientes?
Hay personas que empiezan en el mundo de la jardinería muy contentos para tener sus plantas, su flores o sus propios alimentos cultivando hortalizas. Pero en ocasiones, se pueden sentir abrumados cuando comprueban que sus plantas no están sanas aunque les hayan puesto mucho empeño y cariño en sus cuidados. Que una planta no esté sana puede ser por muchos factores, entre ellos que no tienen suficientes nutrientes.

Debes tener en cuenta que no todos los problemas de las plantas son causados por insectos o por enfermedades. A veces una planta enferma está mal porque tiene deficiencia de nutrientes, e incluso puede que tenga todo lo contrario ¡demasiados nutrientes! Cualquier deficiencia de nutrientes de las plantas harán que las plantas se muestren diferentes y se suele apreciar rápidamente mirando las hojas de las plantas. A continuación te quiero dar algunas orientaciones para saber si tu planta no tiene suficientes nutrientes.
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Síntomas de carencias de nutrientes en las plantas
Los nutrientes son indispensables para que las plantas, árboles, arbustos o cualquier cultivo puedan desarrollarse correctamente. Una mala aplicación de éstos puede hacer que la planta se debilite, se estropee e incluso se muera, así que es un tema al que hay que prestar mucha atención para poder sacarle el máximo partido a cualquier cosa que plantemos.

Hoy me gustaría centrarme en las carencias de nutrientes y en lo que pueden provocar. La carencia es cuando una planta no recibe uno o más de los 13 nutrientes esenciales para poder sobrevivir, que son nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, azufre, magnesio, hierro, zinc, manganeso, cobre, boro, cloro y molibdeno. Si alguno falta o no está en la cantidad indicada, la planta lo pasará mal.
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Carencia de nutrientes en las palmeras
Los nutrientes son esenciales para que cualquier plantación o cultivo pueda desarrollarse de forma correcta, y la falta de alguno de ellos puede provocar diversos síntomas en las hojas. Hay 13 nutrientes esenciales para el desarrollo de cualquier árbol, arbusto, planta o cultivo: fósforo, nitrógeno, potasio, calcio, azufre, magnesio, hierro, manganeso, boro, cobre, zinc y molibdeno.

Hoy me gustaría escribir sobre las palmeras y cómo puede afectarles la carencia de los principales nutrientes, que si bien son muy resistentes necesitan estos elementos para que su crecimiento y desarrollo sea el que tiene que ser y no se estropeen o mueran antes de lo debido. Para poder aplicarlos debes utilizar un fertilizante que esté equilibrado y que contenga esos 13 nutrientes en las proporciones adecuadas, siendo la mejor opción un fertilizante de lenta liberación o abonos orgánicos.
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Falta de nutrientes en las plantas
Los nutrientes son uno de los elementos esenciales para que nuestras plantas se desarrollen en perfecta salud y luzcan tan hermosos como habíamos imaginado, y es que cuando carecen de ellos sufrirán carencias que sin duda se reflejarán en su aspecto.

Todos los nutrientes son necesarios, por lo que abonar la tierra de las plantas de forma regular es absolutamente necesario; puedes hacerlo mediante abonos orgánicos, nitratos o fertilizantes comerciales.
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Tipos de nutrientes
Aunque lo ideal sería que nuestras plantas fueran perfectamente capaces de desarrollarse sanas y bellas por sí solas, lo cierto es que habitualmente necesitan una serie de nutrientes procedentes del exterior que les ayuden a desarrollarse.

Si todavía estás un poco verde en el tema no pierdas detalle de la rápida guía que te dejamos a continuación, ¡si aprendes a mantenerlos a raya seguro notarás el cambio en tus plantas!
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Los macronutrientes
Las plantas requieren para prosperar nutrirse de gran cantidad de elementos, aunque en pequeñas proporciones. Los elementos que necesitan en cantidades importantes son los llamados macronutrientes: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre.
Pero también necesitan micronutrientes, aunque en cantidades muy pequeñas: hierro, zinc, manganeso, cobre, boro, molibdeno y cloro.

Si queremos tener un jardín no es necesario, pero si vamos a dedicar el terreno a la agricultura es conveniente llevar a analizar la tierra que queramos cultivar para así saber qué nutrientes contiene y de cuáles carece. Con este análisis también averiguaremos otros datos no menos importantes como la composición del suelo a nivel de partículas (arenoso, arcilloso…) o su pH.

Veamos los macronutrientes más importantes:
— Nitrógeno – suele fijarse a la tierra a partir de la atmósfera por la acción de las bacterias. Pero como las plantas lo consumen en gran cantidad, es conveniente abonar con estiércol con periodicidad.
— Fósforo – si en el análisis se ha detectado su carencia, o vemos que las hojas nuevas adoptan un tono púrpura que se va tornando amarillento, será necesario añadirlo al terreno. La mejor forma es mediante el polvo de fosfato, que libera lentamente el fósforo y por ello dura mucho. Existe también el llamado superfosfato, que es fosfato mineral disuelto en ácido sulfúrico; tiene una acción muy rápida pero el ácido que contiene es tóxico y puede dañar a los microorganismos del suelo.
— Calcio – En suelos alcalinos o calizos no falta este nutriente, pero sí en los suelos ácidos. Si se trata de un jardín en el que plantaremos acidófilas no será necesaria ninguna medida correctiva. En el caso de que el terreno sea agrícola, pueden añadirse terrones de caliza o también caliza pulverizada. No es aconsejable usar cal viva, puesto que daña a los microorganismos y a las plantas.

Un abono a base de buen estiércol, es decir por ejemplo de ovejas que pastan en libertad (y no abono de granja) nos aportará los macronutrientes necesarios; puede que también “aporte” alguna que otra semilla de mala hierba, pero vale la pena.

Carencia de nutrientes en suelos alcalinos II
En el post titulado “Carencia de nutrientes en suelos alcalinos I” hablamos de los problemas que pueden presentar las plantas que viven en suelos básicos que dificultan la absorción de minerales. Tratamos la solución basada en la aplicación de fertilizantes.

Esta solución no es la única. Una solución muy eficaz pasa por cambiar el pH del suelo alcalino: se trata de acidificarlo, con lo cual los minerales que se encontraban insolubilizados en la tierra pasarán a ser más solubles y entonces las plantas podrán absorberlos del suelo.

Hay tres métodos para bajar el pH del suelo:

— agregar turba rubia o tierra de brezo o castaño- este método sólo es muy eficaz si no hay nada plantado; de lo contrario se corre el riesgo de dañar las raíces, aunque puede intentarse realizando la operación con mucha paciencia. Se mezclan los 20-30 centímetros más superficiales del suelo con turba rubia, que es muy ácida (tiene un pH de 3,5). La proporción es de mitad turba y mitad tierra, aunque con 1 kg de turba por cada metro cuadrado de superficie ya notaremos los resultados. Cada 2 ó 3 años hay que repetir el tratamiento porque los suelos calizos neutralizan el acidificante.
— agregar azufre en polvo en dosis de 90 gramos por metro cuadrado. Al igual que la solución anterior, sólo es óptima para suelos no plantados y ha de repetirse cada dos o tres años.
— agregar sulfato de hierro. En su forma granulada, el sulfato de hierro se agrega a la tierra como un fertilizante normal: en las capas superiores; esta forma es apropiada para grandes superficies. El sulfato de hierro en polvo se agrega al agua de riego (¡nunca en macetas; sólo en suelo!): 3 gramos por litro de agua y se riega alrededor de las plantas acidófilas una vez al mes. También se regará una vez al mes con agua con quelatos de hierro en la misma proporción, pero no el mismo día en que se agregue el sulfato.

Con estos tratamientos se baja el pH y los nutrientes del suelo quedarán liberados.

Continuación… leer tercera parte.