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La Thaumatopoea pytiocampa y proccesione es un mariposa habitual de todos los jardines españoles, excepto los enclavados en las Islas Canarias. Sus larvas, las populares orugas, peludas, con franjas amarillas y pardas y de hasta 5-7 centímetros de longitud, se dejan ver en grandes bolsones situados en las zonas apicales muy altas de los árboles o en el suelo moviéndose en hilera, como si se tratar de una procesión.

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Desde la eclosión del huevo ya presenta unos pelos urticantes que pueden provocar picores y alergias. Incluso el polvillo que diseminan en el aire puede provocar trastornos. A los dos meses de las puestas, que se agrupan entre 70 y 300 huevos, nacen las larvas y se alojan en troncos y ramas formando los característicos bolsones, donde se desarrollan. Efectúan cuatro mudas en cinco estadíos de crecimiento, tras los cuales, y en primavera, descienden al suelo.

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Los bolsones están tejido con la seda que segregan los gusanos. En ellos pasan el día, para salir por la noche a buscar comida. De pequeñas causan daños insignificantes pero con siete centímetros secan las guías de las ramas y frenan su desarrollo en muy poco tiempo, resultando incluso mortal.

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La manera de actuar es cortando el bolsón cuanto antes. Si lo tenemos a mano ( los hay con un peso superior a 2 kilogramos) tendremos que cortarlo con un cuchillo o tijeras, siempre provistos de guantes. Si nuestra intención es quemarlo hay que utilizar mascarillas y protección corporal ya que se desprende un polvo urticante que se dispersa ampliamente. En caso de que el acceso sea difícil es conveniente usar una escalera y, en casos extremos, dejar que caigan al suelo y tratar de recoger todas las orugas con mucho cuidado.

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Como último recursos podemos recurrir al uso de fitosanitarios. Los compuestos piretroides, tanto sintéticos como naturales, son nuestra mejor opción. Otro sistema muy interesante de lucha biológica es el uso del Bacillus thuringiensis, la bacteria del botulismo, que ciertas compañías del ramo comercializan.

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La mosca blanca se distingue por su revoloteo cuando se tocan las plantas. Forma colonias en el envés de las hojas de mucha plantas que viven en ambientes cálidos y húmedos. Por eso el invernadero es su lugar de aparición más habitual.

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La presencia de algunas moscas no es problemática pero cuando se trata de grandes colonias, los daños son importantes, ya que se alimentan succionado las hojas, que caen al suelo, y además propician el desarrollo de hongos secundarios, como la negrilla, por la melaza que segregan.

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Las plantas atacadas por la mosca blanca aparecen débiles y decaídas. En sus hojas se pueden observar decoloraciones y, si el ataque es intenso, caerán al suelo. Insecto blancos revoloteando es otro síntoma. Además, la melaza que segregan da primero un aspecto brillante y luego negruzco a las hojas, los tallos y hasta las flores.

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Una vez detectadas es muy eficaz el uso de insecticidas, siempre que éste alcance el envés de las hojas. Pero tenemos que actuar lo más rápidamente posible ya que, a 25 grados centígrados cada mes nace y se desarrolla una nueva generación de estos insectos. La mejor manera de evitar los problemas derivados de esta plaga es la prevención. Nuestras plantas deben estar bien abonadas, con el riego justo y necesario, en lugares lo más ventilados. En aquellas especies más sensibles a sus ataques podemos distribuir botellas de plástico amarillas con agua azucarada, que atraerán a las moscas de manera irresistible. Algunas plantas aromáticas actúan como repelente de la mosca blanca así que no es mala idea mezclar una o dos con los cultivos que tienden a ser atacados.

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Los daños más graves que se pueden producir son los ocasionados por hongos, ya que la melaza segregada es un medio perfecto para su desarrollo. La negrilla es el principal huésped, formando una capa negruzca por la superficie de los tejidos de nuestra planta. Esto provoca que la luz no penetre en las hojas, dificultando su crecimiento.

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En resumen, deberemos estar atentos durante las épocas de calor, especialmente en las zonas con más humedad de nuestro jardín o casa. Prevendremos con trampas de azúcar y trataremos con insecticidas, especialmente en begonias, geranios, dalias y prímulas.