Cuándo se podan los rosales
Cualquier variedad de rosal tiende a brotar constantemente desde la base. Sin embargo, con los años los tallos se van debilitando al tener la competencia de los tallos nuevos. Si no se realiza ninguna poda, con el tiempo el rosal se puede convertir en una gran maraña de ramas vivas y muertas y con una reducida floración de escasa calidad.

En cambio, si los rosales se podan se acelera este proceso natural, eliminando los tallos viejos constantemente, lo que favorece la aparición de otros fuertes y nuevos, que florecerán abundantemente. Es posible que ya sepas cómo podar los rosales pero, ¿sabes cuándo hay que hacerlo? Te lo contamos a continuación.

Cuándo se podan los rosales

Consejos para no equivocarte a la hora de podar
En Jardín Plantas te hemos hablado de podar en un montón de ocasiones pero, ¿sabes realmente que significa? Podar es el proceso de recortar un árbol o arbusto con cuidado y correctamente para que, entre otras cosas, se incremente el rendimiento del fruto. Por su parte, en producción forestal se emplea para obtener fustes más rectos y con menos ramificaciones y en el arbolado urbano su utilidad es prevenir el riesgo de caída de ramas y controlar el tamaño de los árboles cuya ubicación no permite su desarrollo completo.

Pues bien, una vez aclarado este aspecto, queremos darte las claves para que no te equivoques a la hora de podar, ya que este proceso mal realizado puede llegar a causar la muerte de una planta o evitar la floración. ¿Preparado?

Consejos para no equivocarte a la hora de podar

La importancia de la poda en verano
¿Sabías que la poda en verano es imprescindible? Si quieres que tus plantas sigan con el mismo brío y la soltura que las caracteriza, es muy aconsejable. El verano ya comienza, pero lo más recomendable es que la poda de verano se haga desde mediados de julio hasta mediados de septiembre. ¿Cuál es el objetivo? Fortalecer las plantas y eliminar todos los tallos que están restándole vigorosidad a la planta.

A la hora de hacer la poda, tienes que tener en cuenta que, para no debilitar ni estropear la planta, debes eliminar cerca de dos terceras partes de la vegetación total de la planta, dejando el resto intacto. En cuanto a las ramas, deberán quedar siempre a la misma altura, aunque también es recomendable vaciar la planta por dentro eliminando aquellas ramas que se tocan entre ellas y que se molestan entre sí para crecer y desarrollarse.

La importancia de la poda en verano

La poda del rosal
Los rosales son esos preciosos arbustos que nos regalan una de las flores más bellas representantes del amor y de la pasión: la rosa. Sin embargo, no cuidar adecuadamente a esta planta puede hacer que con el tiempo no obtengamos los resultados esperados.

Una de las tareas más importantes cuando cultivamos el rosal es la de la poda, que ayudará a redirigir su crecimiento y a que la planta se desarrolle perfectamente, pues necesita que la luz del sol llegue hasta el centro de la mata principal para estar sanas y saludables. El mejor momento para hacerlo es sin duda la primavera, cuando los rosales se encuentran en la cúspide, más floridos y densos que en el resto del año.

La poda del rosal

Elegir, comprar y mantener las herramientas de jardín
La mayoría de las herramientas modernas de jardín, se basan en realidad en diseños tradicionales, aunque algunas pueden ser mejoras o variantes de conceptos antiguos. Sin embargo, también existen herramientas completamente nuevas. Por ejemplo, hasta los años 80, las desmenuzadoras y las recortadoras de hilo de nylon eran prácticamente desconocidas; ahora están consolidadas porque cubren unas necesidades que ninguna herramienta tradicional cubría.

Antes de comprar una herramienta, uno de los principales factores a tener en cuenta –por obvio que parezca-, es su función: debe realizar correctamente su labor principal. Hay que considerar para qué necesitamos esa herramienta en particular y con cuánta frecuencia la vamos a utilizar. Un par de podaderas sencillas, por ejemplo, resultarán adecuadas si sólo las vamos a necesitar para podar 2 o 3 rosales una vez al año; pero si las requerimos para un uso intensivo, es mejor invertir en unas de alta calidad para trabajos duros.

Antes de decidir definitivamente si adquirir o no una herramienta hay que intentar comprobar que es realmente el instrumento adecuado para la tarea, que el tamaño y el modelo se ajustan a nuestro dominio de la misma y que nos resulta cómoda de utilizar. Si vamos a darle un uso concreto, es mejor huir de las herramientas “multitarea”, que hacen varias cosas… pero todas peor que una de un único fin. En jardines o huertos muy grandes, puede considerarse la posibilidad de las herramientas mecanizadas, como un cortacésped: pero son costosas, requieren una manipulación delicada y hay que observar exhaustivas precauciones de seguridad, por lo que conviene pensar si realmente se necesitan. Además debe tener en cuenta factores como el espacio de almacenado: si una herramienta se usa poco y abulta mucho, alquilarla es una opción razonable a tener en cuenta.

Una vez compradas, para asegurarnos de que nuestras herramientas cumplen durante largo tiempo su cometido como el primer día, es importante el mantenimiento. Después de cada uso hay que limpiar los restos de tierra, recortes de hierba u otros restos de plantas y pasar un trapo engrasado por las partes metálicas especialmente si van a guardarse un largo tiempo sin usar; las herramientas de corte o poda necesitarán además un afilado periódico.

cuidado-setos

La brotación no se produce hasta la primavera, por lo en esta época no conviene someter al seto a severas podas como la de rejuvenecimiento, que deja al descubierto la madera para evitar la falta de vegetación en la parte central de las plantas. Si efectuamos este drástico recorte causaremos la apertura de vías de acceso a plagas y enfermedades. Si nuestro seto está deformado y muy grueso debido a los reiterados recortes es mejor esperar a otro momento del año para rejuvenecerlo

Los setos que florecen al final del inverno sobre madera del año anterior, como el de Forsythia, se podan acabada la floración. Los que lo hacen al finales de primavera sobre la nueva ramificación del año en curso, por ejemplo Buddleia davidii, deben podarse en inverno, antes de que la savia comience a circular y cuando no hay peligro de heladas. Los setos de Cupressocyparis leylandii necesitan 3-5 recortes, cuando el brote alcance unos 30 centímetros, en abril.

Si tenemos un seto de espino de fuego, agracejo, acebo, cotoneáster, durillo o cualquier otro arbusto bayífero, practicaremos ahora un ligero despunte. Florecen en verano para, más tarde, desarrollar unos tallos estériles que nacen a partir de las flores. Eliminando esas pequeñas ramas fortaleceremos la brotada al tiempo que se descubren sus frutos.

Ahora es la mejor época para realizar pequeños recortes. El frío provoca un descanso vegetativo en las plantas, por lo que la cicatrización de las heridas producidas es mucho más rápida. Con las tijeras de podar arreglaremos los setos, procurando no desgarrar las ramas. Para ello afilaremos las tijeras previamente y, después del corte, aplicaremos a las ramas un tratamiento fitosanitarios preventivo, como antiamarronamientos o insecticidas y fungicidas polivalentes.

Mientra dura el letargo del seto sólo hay que realizar escardas ligeras en su base para eliminar la vegetación adventicia que invade las proximidades de las plantas y compiten por el alimento. A partir de abril, coincidiendo con el comienzo de la época de riegos, deberemos cavar una zanja para facilitar la entrada de aire a las raíces. Pero, hasta entonces, conviene dejar el terreno compactado para evitar enfermedades fúngicas.

Realizar una poda de mantenimiento
Siempre viene bien hacer una poda de mantenimiento ya que conseguiremos eliminar todo aquello que estorba o de mal aspecto a la planta, por ejemplo ramas secas o rebrotes que puedan aparecer a la altura de la base. En algunas especies de árboles, el podar también sirve para evitar las flores o frutos, ya sea porque pueden producir alergias o porque ensucian mucho el suelo del jardín. Para realizar la poda de mantenimiento, podemos aplicar dos técnicas muy simples:

Aclareo de ramas
El objetivo de este tipo de poda es reducir el ramaje de la copa para sea menos denso. Con el paso del tiempo, las ramas crecen y se enredan entre ellas, esa acumulación de vegetación impide la entrada de luz al interior de la copa. Con la poda conseguirnos dar más luz al interior sin modificar el tamaño de la copa. Lo que tenemos que tener en cuenta es que el aclareo no debe ser demasiado excesivo, ya que quitar de golpe una gran cantidad de ramas y hojas pueden lastimar el árbol, debilitándolo y haciéndolo más propensos a los hongos. Por ese motivo se recomienda no dejar pasar varios años entre cada poda, sino mas bien hacerla todos los años a modo de mantenimiento, así serán pocas las ramas que deberemos cortar y el árbol crecerá con mucho más vigor.

Reducción de copa
Esta poda se suele realizar cuando el árbol ha crecido demasiado, ocupando el espacio que no le corresponde, como tocar cables, impedir el paso de la gente, acercarse demasiado a las ventanas de la casa o invadiendo el jardín del vecino. Esta reducción se realiza cortando la rama sobre la axila de una de sus ramitas laterales. Esta poda conviene realizarla cada una par de años, de esta forma las ramas que se cortarán serán de un diámetro más reducido y cicatrizan mucho mejor que las ramas más anchas, aparte de que el trabajo será mucho menor.

podas-necesarias-otono

Hasta que vengan las heladas del invierno no hay riesgo para que metamos la tijera lo necesario para mejorar la estética de nuestras plantas. Tanto las ramas muertas, demasiado largas o rotas, como los chupones y las hojas y flores marchitas pueden retirarse para sanear nuestros ejemplares. Los cortes deben ser limpios, sin desgarros y las herramientas deben estar desinfectadas para evitar el traspaso de enfermedades dentro de nuestro jardín. Para ello podemos impregnar con alcohol las cuchillas, actuará como desinfectante y se evaporará rápido, por lo que no perjudica a la planta.

Una vez que nuestros arbustos tallados con formas ornamentales han tomado su apariencia definitiva, necesitan recortes periódicos para que no se desfiguren. Pero en climas muy fríos no debemos podar después de mediados de otoño; los nuevos vástagos no tendrían tiempo de madurar y morirían helados. Sólo con temperaturas suaves es posible tallar mientras las plantas continúen creciendo.

Algunos arbustos injertados, como la rosa, el rododendro o el hamamelis, producen tallos debajo del injerto, ya sea del tallo ( vástago de agua) o de las raíces ( chupón). Hay que eliminarlos en cuanto lo detectemos porque competirán con el árbol o arbusto por el agua y los nutrientes. Tiraremos de ellos sin dañar la planta o los cortaremos con las tijeras lo más cerca posible de su nacimiento.

Muchas plantas son, hasta mediados de otoño, todavía restos del verano: rosas, dalias, zinias, etec., y lucen junto a los ásteres y otras plantas de nueva brotación. Cortaremos todos los tallos con flores marchitas de las vivaces herbáceas y limpiaremos los arriates para retirar el follaje y las plantas que queden. En las anuales, eliminamos también los capítulos marchitos a no ser que necesitemos las semillas para nuevos cultivos.

La siega es necesaria durante todo el periodo de crecimiento del césped, desde principios de primavera hasta mediados de otoño, con un o dos adicionales ligeras ( o más si la temperatura es suave) a finales de otoño y en invierno. Ahora lo dejaremos más espeso para proteger las raíces ante una bajada de la temperatura. Procuraremos no dejar el césped a menos de 5 milímetros de altura, porque se debilitaría.

Las trepadoras que forman emparrados deben ser descargadas, para evitar que el espeso enredo de las ramas retenga bloques de nieve. Podaremos los vástagos más leñosos y gruesos a nivel del suelo. Los setos perennes deben ser terciados durante el primer año después de plantado. Conseguiremos que las yemas basales crezcan vigorosas y compactas e impediremos que se despueblen por abajo.