Cuiados de la rocalla
¿Has creado una rocalla en el jardín? Este elemento goza de un gran aprecio por la diversidad de plantas que permite mantener y por resultar la solución idónea para aquellos terrenos accidentales donde difícilmente se puede recurrir a otras formas ornamentales. Pues ahora, tras escoger las plantas y el terreno adecuados, preparar la tierra, limpiar las malas hierbas del suelo, comprobar que el suelo tiene un buen drenaje y de poner cada uno de los elementos en su sitio, toca lo más difícil: el mantenimiento.

Como cualquier tipo de jardín, las rocallas también necesitan una serie de cuidados que se basan, principalmente, en preservar las condiciones que contemplaste al crearlo. ¿Quieres saber cómo mantener tu rocalla en las mejores condiciones? Pues a continuación te contamos cómo lograrlo.

Cuiados de la rocalla

Las mejores plantas para rocallas
Si en tu jardín tienes un terreno accidentado y ondulado de forma natural o, simplemente quieres darle un aire nuevo, puedes optar por crear una rocalla. ¿Sabes lo que es? Consiste en una agrupación de plantas, rocas y otros elementos, como puede ser un curso de agua, una cascada o un pequeño estanque.

Si finalmente optas por crear este elemento decorativo en tu espacio exterior, debes saber que es muy importante evitar la proximidad de grandes árboles y construcciones, ya que podrían modificar la perspectiva y la escala. Además de las rocas y la tierra, para crear una rocalla de jardín es necesario que tengas en cuenta las plantas que van a formarla. ¿Quieres conocer cuáles son las más adecuadas?

Las mejores plantas para rocallas

Cómo hacer una rocalla de jardín
La rocalla es una bonita forma de decorar el jardín, ya que se intercalan plantas, rocas y piedras de distintos tamaños con otros elementos para exteriores tales como escaleras, cascadas, fuentes o pequeñas charcas. Además, son una solución muy buena para aprovechar los típicos desniveles del terreno o para separar diferentes partes del jardín o especies de plantas.

Antes de preparar la rocalla, elimina las malas hierbas, las piedras y bloques de tierra que puedan molestar. A continuación, agrega a la tierra el sustrato necesario para las especies que crezcan en la rocalla. Así, las plantas conseguirán absorber el agua y nutrientes que necesitan para crecer fuertes, dotando de un verde intenso y una floración duradera en todo el jardín.

Cómo hacer una rocalla de jardín

La armeria marítima, planta todoterreno
Si estás buscando una planta muy verde, con flores y que aguante el calor, y que además sirva para tapizar grandes superficies, la armeria marítima es una solución.

La armeria es una planta herbácea; sus hojas se asemejan a las del césped, aunque son más largas y la mata es mucho más tupida. Es perenne, y el verde de las hojas es muy vivo y alegre. Empieza a florecer en abril, y puede seguir floreciendo toda la primavera y el verano, hasta finales de agosto. Las flores se parecen a redondos botones, y según la variedad serán de color blanco, lila, rosado o rojizo. La armeria florece en abundancia, por lo que es muy decorativa cuando llega el calor.

La armeria marítima no es nada exigente en cuanto al suelo: los acepta todos sin problemas. En estado natural incluso la podemos ver creciendo entre las rocas. Por ello en muchos jardines se la utiliza para plantarla entre rocallas artificiales.

Es la armeria una planta a la que le gusta el calor, pero al ser una planta rústica tampoco teme al frío. En el único caso en el que hemos de ir con cuidado es si vivimos en la alta montaña, con lo cual si la planta está en maceta, en invierno la meteremos dentro por las noches. Si crece en la tierra, la protegeremos cada noche con un plástico, para que no le afecten las heladas. En verano no tiene problemas con el sol, ya que lo soporta bien, aunque una ayudita extra en forma de riego le vendrá perfectamente.

Hablando de riego, hay que tener en cuenta que a la armeria no le gusta el suelo excesivamente húmedo, pero sí le va bien tener una cierta humedad constante. Por ello en verano será aconsejable regarla dos veces por semana; en primavera y otoño una vez por semana, y en invierno será suficiente un riego cada 10-15 días. No hay que empaparla de agua, sino regar moderadamente. Es conveniente abonarlas en primavera, para que florezcan mejor.

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En el diseño de un jardín en pendiente desempeñan un papel básico la imaginación y la iniciativa, ya que su construcción entraña más dificultades que la de un jardín plano, pero a la vez ofrece enormes posibilidades. Crear una serie de cambios de nivel significa construir muros de contención, escaleras, rocallas, terrazas y rampas, que proporcionarán zonas llana utilizables. Hay que tener en cuenta que un jardín con desnivel en subida tiende a acortar la sensación visual de espacio, mientras que uno en bajada provoca el efecto contrario. Los jardines en pendiente requieren también la construcción de caminos para el acceso y el mantenimiento.

La rocalla es una solución ideal para los terrenos en pendiente, ya que es decorativa y permite el cultivo de ciertas especies, como las vivaces alpinas. Aunque también se pueden incluir bulbosas, bienales, arbustos enanos, etc. Es importante preparar el terreno antes de instalarla, eliminando las malezas y otros residuos y dotándolo de un buen drenaje. Los elementos básicos para su construcción son las piedras. Para la estructura principal se necesitan de 40×60 centímetros y más pequeñas para rellenar los huecos. Tras poner las piedras, se planta y se cubre la superficie con corteza fina, cáscaras o gravilla. Es importante elegir especies que florezcan en diferentes épocas del año. Para que la rocallas esté bella todo el año, es necesario eliminar las malas hierbas, regar más durante las primeras semanas, recortar las flores marchitas y acolchar.

Las escaleras se utilizan para unir diferentes partes del jardín, pero también para salvar un desnivel y crear áreas de visita en terrenos que están en pendiente. Si están cerca de la cas tendrán una línea formal, con materiales que armonicen con ella. Si están alejados, se puede optar por troncos, traviesas, piedra natural y similares. Hay que tener en cuenta que los escalones tienen que ser anchos, de 80-100 centímetros, con una altura de 10-18 centímetros y una profundidad de 45 centímetros. Para saber el número de escalones que se han de construir, se divide la altura de la ladera por la de una contrahuella ( el espacio vertical del escalón).

Un macizo elevado sirve para el cultivo de plantas en una zona pavimentada o en medio de escaleras o de un cambio de nivel . Si se construye un parterre elevado para retener una pendiente hay que incorporar un drenaje adecuado a intervalos regulares. Hay que diseñarlo de forma que armonice con los alrededores y con materiales como madera o piedra. El fondo hay que llenarlo con una capa de unos 15 centímetros de base dura. Se tapa con una membrana geotextil y se rellena con tierra.

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El jardín de rocas o rocalla se utiliza como centro de atención, pero también tiene un fin práctico: sirve para plantar alpinas y otras especies concebidas para estos ambientes. Resulta ideal para ajardinar una pendiente. Una ladera soleada, orientada al sur o al sudoeste, es su emplazamiento ideal. Su componentes básicos son las piedras y las plantas. Al elegir las piedras, conviene decantarse por las locales, más económicas. Respecto a las plantas, además de las alpinas, se pueden usar otras especies de bajo desarrollo. El cuidado más importante es la eliminación de malas hierbas, aparte de regar y abonar.

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Es preferible elegir un emplazamiento inclinado, que proporcionará un buen drenaje, nunca se debe instalar sobre un terreno húmedo, ya que las rocas pesadas lo compactarían. También conviene que sea soleado y abierto, pero protegido de las heladas y los vientos fríos y secantes. Los lugares planos presentan mayores dificultades para su construcción.

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Hay que eliminar la maleza, excavando y echando un herbicida para hierbas perennes varios meses antes de su construcción. Se deben arrancar los chupones de árboles y arbustos. El drenaje es básico para el éxito de la rocalla. En los terrenos inclinados está asegurado, en los planos, pesados y arcillosos será necesario instalar un desagüe y otro sistema de drenaje.

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Es mucho mejor utilizar piedras de la zona para efectuar la construcción de la rocalla, así armonizará con el paisaje del entorno. No conviene usar rocas blandas y de desgaste rápido, como greda o esquisto, ni las ígneas, duras y lisas sin estratos, como el basalto. Hay que adquirir piedras de tamaños diferentes. Desecharemos las demasiado grandes, que son difíciles de manipular. Entre las más adecuadas hay que citar la arenisca, que se parte fácilmente y la piedra caliza, que destaca por su peso ligero.

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Para su construcción colocaremos una capa de 15 centímetros de escombros gruesos. Luego una de tepes o una lámina de polipropileno perforada, impedirán que la tierra obstruya el drenaje. Al colocar las rocas, primero hay que seleccionar las grandes. Es necesario utilizar bastante cantidad de piedras, para que la rocalla quede más natural, pero dejando espacio para las plantas. Si las rocas tienen líneas de estratificación, se debe asegurar que tengan una dirección y ángulos iguales. Hay que enterrarlas hasta un tercio de su volumen e inclinarlas hacia atrás, para asegurar su estabilidad y que el agua escurra.

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Las plantas alpinas y de rocas se adquieren en tiestos, de forma que se pueden plantar todo el año, aunque es mejor no hacerlo si el suelo está muy húmedo o helado, o durante épocas secas. Para hacernos una idea del resultado final, conviene colocarlas, todavía en sus tiestos, en la posición que deseamos que ocupen en la rocalla. Elegido el diseño, se extraen de sus macetas y se instalan en el terreno. La planta debe tener el cuello ligeramente por encima de la tierra.