Las hortensias, reinas del jardín
Estamos tan acostumbrados a ver hortensias en nuestros jardines que nos parecerá curioso saber que son oriundas del Japón, donde alcanzan proporciones arbóreas, con alturas de entre 3 y 4 metros. Aquí sólo crece hasta poco más de metro y medio.

Es una planta bellísima, sobretodo por sus colores, los cuales no se deben a las flores. En realidad, la hortensia tiene unas flores blancas diminutas; lo que ocurre es que cada flor se rodea de una especie de “pétalos” llamados brácteas, que son los que le dan el color a las inflorescencias: blanco, lila, azul, rosa claro, fucsia…

Las hortensias, reinas del jardín
Vale la pena tener hortensias en nuestro jardín; no me cansaré nunca de alabar su capacidad de adornar cualquier rincón. Sin embargo hay que seguir una serie de recomendaciones:

1. Es una planta acidófila, es decir, le gustan los suelos ácidos, con un pH menor de 7. Siempre podemos modificar el pH de nuestro suelo, pero si no es muy alcalino o calizo las hortensias prosperarán, con la particularidad de que las inflorescencias serán de color rosado. En suelos ácidos adoptan tonos azules.
2. Si le afecta la alcalinidad del suelo, puede sufrir de clorosis ferrosa, es decir, amarilleo de las hojas por falta de hierro. Se abonará la tierra adecuadamente con sulfato de hierro, si es que no podemos cambiar su pH sin dañar a la planta.
3. Nunca regaremos con agua calcárea, que lo que hará es alcalinizar el suelo, justo lo contrario de lo que queremos. Utilizaremos agua con poca cal o agua de lluvia. Si no hay más remedio, podemos bajar el pH del agua calcárea con ácido cítrico.

Las hortensias son plantas caducas. Precisamente cuando pierden la hoja es recomendable podarlas, aunque si el clima es frío hay que esperar a que acaben las heladas. Nunca hay que podar las ramas nuevas, de ese año, pues de ellas saldrán las flores. Las ramas que han florecido se acortan un tercio y las más viejas se cortan casi de base, para que nazcan ramas nuevas que darán más flores.

Hay que situar las hortensias en semi-sombra y regarlas casi a diario entre primavera y otoño; en invierno basta con una vez cada 15 días. Aguanta temperaturas de hasta -5 grados, pero si hiela mucho le costará florecer al año siguiente.